Las diez claves del relato de la cúpula de Mossos en el juicio al 'procés'
La cúpula de los Mossos ha mantenido un relato homogéneo en el juicio a la cúpula del 'procés', donde ha negado pasividad para impedir el referéndum y ha puesto en aprietos al Govern de Carles Puigdemont


Publicado el 07/04/2019 a las 13:17
En el punto de mira por su papel clave el 1-O, la cúpula de los Mossos ha mantenido un relato homogéneo en el juicio a la cúpula del 'procés', donde ha negado pasividad para impedir el referéndum y ha puesto en aprietos al Govern de Carles Puigdemont, al desvelar que le advirtieron del riesgo de violencia.
El mayor Josep Lluís Trapero, pendiente de ir a juicio por rebelión en la Audiencia Nacional; su número dos, Ferran López, que comandó el cuerpo en la etapa del 155; y los comisarios Joan Carles Molinero, Emili Quevedo y Manel Castellví han expuesto una versión exculpatoria en el Supremo, que choca con la acusación de que se sometieron al Govern y traicionaron a Policía Nacional y Guardia Civil para permitir la votación.
Las comparecencias de Trapero, de sus compañeros en la Prefectura López, Molinero y Quevedo -todos ellos imputados por el 1-O-, así como del entonces responsable de Información Manel Castellví, el único que no está investigado y que abrió camino con su testifical del pasado 7 de marzo, se pueden sintetizar en diez claves:
1.- LOS MOSSOS NO SON EL BRAZO ARMADO DEL GOVERN
Una de las tesis en que la Fiscalía sustenta la acusación por rebelión es que el Govern de Puigdemont contó con que los 17.000 mossos "armados" acatarían "exclusivamente" sus instrucciones para proteger sus objetivos "criminales".
Con rotundidad, los comisarios lo han negado, al sostener que no recibieron ninguna directriz por parte del Govern, ni del exconseller de Interior Joaquim Forn: una cosa es que en público dijeran que los Mossos permitirían que se votara el 1-O, y otra es que nunca les dieron instrucciones al respecto porque sabían que no lo harían y que Ejecutivo catalán y policía eran "compartimentos estancos".
2.- AVISARON A PUIGDEMONT DEL RIESGO DE INCIDENTES EL 1-O
Dos reuniones, las del 26 y 28 de septiembre, marcadas en rojo en el escrito de Fiscalía para afianzar la acusación por rebelión, cuyo contenido los comisarios han corroborado con todo tipo de detalles.
Se reunieron con Puigdemont, el exvicepresidente Oriol Junqueras y Forn para advertirles de que debían desconvocar el referéndum porque, si no lo hacían, habría incidentes y desórdenes públicos, ya que era inevitable el choque entre 2,5 o 3 millones de votantes con 15.000 policías con la orden de impedir el referéndum.
El día 28, Puigdemont -con Junqueras y Forn en sintonía- no solo desoyó su aviso, sino que, cuando Trapero le dijo que esperaba que el 1-O no se produjera ninguna "desgracia importante" que tuvieran que lamentar, el expresidente respondió que si se llegaba a una situación "límite" y había incidentes declararía de inmediato la independencia.
Ferran López comunicó esa misma noche el contenido de esta reunión al coordinador del dispositivo para impedir el 1-O, Diego Pérez de los Cobos, y la cúpula de los Mossos se planteó convocar una rueda de prensa para dejar clara su postura, aunque finalmente no lo hicieron por la "intensidad" de su actividad aquellos días.
3.- ACATARON LA LEY Y LA CONSTITUCIÓN
Trapero, que se enfrenta a una petición fiscal de 11 años de cárcel por rebelión en el juicio que tiene pendiente en la Audiencia Nacional, soltó una frase que aún retumba en el Supremo: emplazaron a Puigdemont a cumplir con la legalidad y a detener el referéndum, y le advirtieron de que no se equivocase con ellos, que los Mossos no quebrarían "nunca" con la ley ni la Constitución, ya que se posicionaban "en contra del proyecto independentista".
En consonancia con Trapero, los mandos de los Mossos han alegado que siempre acataron las instrucciones de Fiscalía y las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para impedir el referéndum porque su obligación es cumplir y hacer cumplir la ley.
4.- SE OFRECIERON A DETENER A PUIGDEMONT TRAS LA DUI
Para no dejar ninguna duda de que los Mossos se desmarcaron de la vía unilateral del Govern, que no eran el brazo armado de los independentistas, Trapero desveló en el Supremo que el 25 de octubre diseñaron un plan para detener a Puigdemont y a todo el Ejecutivo si declaraba la independencia.
El 27 de octubre, el día de la DUI, se pusieron a disposición de la Fiscalía y del TSJC por si les ordenaban actuar en ese sentido. Horas después se aplicó el 155, Trapero fue destituido y el Gobierno nombró en su lugar a López.
5.- CRÍTICAS A LA "IRRESPONSABILIDAD" DEL GOVERN
Todos los comisarios han criticado que Forn y el exconseller Jordi Turull aseguraran que los Mossos d'Esquadra permitirían votar el 1-O. Según Trapero, Forn fue un "irresponsable", porque sabía que los Mossos cumplirían con la orden de impedir el referéndum y porque con sus declaraciones les ponía en la picota.
También afearon a los exconsellers que afirmaran que los Mossos no acataban el nombramiento de De los Cobos: que discreparan de su perfil no quiere decir que no asumieran su papel de coordinador. Ferran López fue muy gráfico: los Mossos sufrieron un "desamparo gubernativo".
6.- EL DISPOSITIVO DEL 1-O
Admiten que el dispositivo para impedir el referéndum fue "insuficiente", por no solo el de Mossos, sino el de todas las fuerzas de seguridad. De hecho, sostienen que no hubo un plan de Mossos, sino un dispositivo "conjunto y acordado" por la policía autonómica, la Policía Nacional y la Guardia Civil, dirigido y "avalado" por De los Cobos.
Los Mossos fueron los días previos a los puntos de votación y levantaron más de 4.000 actas. No sospecharon que las personas que ocupaban los locales estaban preparando el referéndum porque no vieron urnas ni papeletas.
El 1-O, los binomios validados por De los Cobos fueron a los 2.300 puntos de votación para analizar "in situ" la situación y pedir refuerzos de orden público, primero a antidisturbios de Mossos y luego de Policía y Guardia Civil, si era necesario.
Ofrecieron para ese día una sala de coordinación conjunta, que De los Cobos rechazó. Fue el mayor despliegue de su historia, para una jornada sin precedentes.
7.- DE LOS COBOS "QUEBRÓ" EL DISPOSITIVO SIN DAR EXPLICACIONES
Acusan a De los Cobos de "quebrar" el dispositivo conjunto sin darles ninguna explicación, al decidir el 1-O que Policía Nacional y Guardia Civil actuaran por su cuenta -según el coordinador, al constatar que el dispositivo de los Mossos era una "estafa"-.
8.- NO HUBO ESPIONAJE
Niegan tajantemente que el 1-O espiaran a los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil, como sostienen las acusaciones. Lo que hicieron, precisan, es informar a la sala de control de que las unidades de intervención podían salir de sus bases para ir a actuar, ya que había planes de grupos de independentistas para bloquear sus movimientos.
9.- EL 20S HICIERON TODO LO QUE PUDIERON
Quien mejor lo resumió fue Ferran López: "ojalá" hubieran podido dar más apoyo en los cuarenta registros simultáneos que la Guardia Civil y Policía Nacional llevaron a cabo el 20S. Pero no tenían información previa y, cuando fueron requeridos, ya había miles de personas concentradas en algunos de los puntos más sensibles, como la Conselleria de Economía. Si no hicieron más no fue porque no quisieran, sino porque era "imposible" intervenir, alegan.
Y cuando a media mañana la Guardia Civil les avisó de que había "armas largas" en sus vehículos destrozados, pusieron un helicóptero a monitorizar todo el tiempo la zona para que nadie las cogiera. Cuando a las dos de la madrugada, con la concentración desconvocada, grupos de descontrolados empezaron a coger objetos del vehículo, los Mossos cargaron de inmediato para que las armas quedaran a salvo.
10.- EL PASILLO PARA LA SECRETARIA JUDICIAL DEL 20S ERA "SEGURO"
Pese a admitir que la situación era complicada, alegan que estaban preparados para establecer un pasillo seguro para garantizar la salida de la comitiva judicial de la Conselleria de Economía.
Una primera capa, con una fila de voluntarios, luego con un cordón de Mossos y finalmente la secretaria judicial encapsulada por una veintena de escoltas. Si no hicieron antes el cordón policial fue porque la Guardia Civil les decía que el registro iba para largo porque tenían problemas en el volcado de archivos informáticos.
Cuando el juez de guardia llamó a Trapero para que sacara de inmediato a la secretaria judicial, diseñaron el plan alternativo por la azotea, que también era seguro y daba más tranquilidad a la funcionaria.