Los candidatos del PP se someten a la votación más incierta de la vida del partido
La pugna por el liderazgo deja tras de sí un reguero de denuncias de presiones que no llegaron al comité organizador.


Actualizado el 05/07/2018 a las 06:00
Ni de lejos imaginaron en el PP que llegarían al día de la votación de la militancia con seis candidatos y el partido dividido entre María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado. Cuando hace exactamente un mes, pañuelo en mano, los populares despidieron a Mariano Rajoy no cabía duda de que el sucesor natural era el presidente de Galicia. Su renuncia ni se contemplaba. "Pregunta a un militante avezado y te dirá Feijóo. Pregunta a uno menos avezado y te dirá Feijóo. Pregunta a otro que no esté al tanto y te dirá que el gallego", resumió un cargo en la sede de la calle Génova.
Treinta días después, las certezas se han diluido y los conservadores acuden a las urnas sin saber cómo se comportará su militancia. Hay algunas ideas preconcebidas que se han ido desmoronando. Lo primero que han dejado al descubierto estas primarias es que el PP ya no es tan monolítico como acostumbraba. Con sólo poner el foco en la cúpula, la misma que se reunía los lunes, es evidente la diversidad de sensibilidades. Cospedal, secretaria general, opta a la sucesión. Casado, hasta ahora portavoz, cuenta con el respaldo de los vicesecretarios Javier Maroto y Andrea Levy. El veterano Javier Arenas se ha alineado con Sáenz de Santamaría. Unicamente el coordinador, Fernando Martínez-Maillo, guarda neutralidad: "Alguien -dice- tiene que quedarse en el barco".
Este reparto de apoyos se extiende a prácticamente a todas las autonomías. Las estructuras del partido se han dividido y no hay territorios, salvo quizá el de Cospedal, Castilla-La Mancha, y veremos si Galicia, en los que se vaya a votar en bloque. Fuentes del PP creen que la secretaria general y Sáenz de Santamaría "se reparten el aparato". Pero el interrogante que plantea el equipo de Casado es: ¿Será la militancia permeable a las directrices de las organizaciones?
LAS FORTALEZAS
En el caso de Cospedal, esa es su principal baza. Los años como número dos del PP le han permitido tejer una nutrida red de apoyos. De respaldos que buscan y promueven más apoyos. Una fortaleza que ha ido a más a lo largo de la campaña y que en el partido aconsejan no despreciar. La exvicepresidenta del Gobierno también aglutina en su cartel un buen número de fichajes, entre los que figuran exministros, presidentes provinciales, diputados y senadores. La suya ha podido ser la campaña menos llamativa. Pero los suyos confían en que las encuestas pesen y haya calado el mensaje de que Sáenz de Santamaría es la mejor opción electoral.
En el entorno del exvicesecretario de Comunicación, en cambio, creen que sus contrincantes se fían demasiado del poder del aparato. Que los dirigentes regionales y provinciales sólo puede garantizarse el control de un 30 o 40% del voto. "Hay un 70% de los inscritos que vota con total libertad y quiere cambio", sostiene un asesor de la candidatura. Pero esta reflexión nos lleva a la segunda pregunta por resolver: ¿Es percibido Casado como un candidato contra lo establecido? En esa idea de lejanía de los poderes fácticos ha fundamentado el más joven de los aspirantes su campaña. "Yo no tengo a nadie detrás -reiteró hoy-, tengo a los afiliados de base". Su fortaleza es conjugar renovación y discurso tradicional. Esto hace que tenga predicamento tanto en su generación como en el ala más conservadora del partido. "Hay que reconocerle que sabe presentarse como nuevo con las ideas de José María Aznar", apuntan desde otra candidatura. Su empeño en estos doce días ha pasado, además, por extender la idea de que algunos adversarios no juegan limpio. Desde el primer momento ha denunciado "presiones" a cargos.
Fuentes populares aseguran tener conocimiento de algunos casos en Castilla-La Mancha, Andalucía y Madrid. Uno de ellos, "grave". Pero la comisión organizadora del congreso del PP no ha recibido más quejas y se niega a elevar "a categoría la anécdota". "No creo que exista ningún tipo de juego sucio. Nadie lo ha denunciado formalmente, tampoco Pablo Casado", apuntó hoy el presidente del organismo, Luis de Grandes. "No dice mucho -remató- a favor de él, que es un candidato fuerte". Los otros tres aspirantes no tienen nada que hacer aunque confían en hacer un buen papel. José Ramón García-Hernández podría obtener apoyos, sobre todo, en Avila. A Elio Cabanes le resta el ser el más desconocido. José Manuel García-Margallo siempre ha sabido colocar un titular y se ofrece como alternativa "a las dos viudas (Cospedal y Santamaría) y al hijo adoptivo (Casado)" de Rajoy.