El Gobierno muestra sus dos caras con los independentistas catalanes
Mientras Josep Borrell mantuvo un debate a cara de perro con Esquerra y el PDeCAT en la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Meritxell Batet tuvo un plácido intercambio de opiniones con ambas fuerzas en la comisión de Política Territorial


Actualizado el 05/07/2018 a las 06:00
El Gobierno de Pedro Sánchez ha optado por la estrategia de la ducha escocesa, chorro de agua fría, chorro de agua caliente, en sus relaciones con los independentistas catalanes. Mientras Josep Borrell mantuvo este miércoles un debate a cara de perro con Esquerra y el PDeCAT en la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Meritxell Batet tuvo un plácido intercambio de opiniones con ambas fuerzas en la comisión de Política Territorial.
Distensión, sí, pero concesiones, ninguna. Los dos ministros catalanes del Gobierno de Sánchez llegaron al Congreso con ese reparto de papeles. Borrell acudió a la sala Constitucional a exponer las líneas generales de su ministerio, pero el debate enseguida derivó en una confrontación con los secesionistas. El ministro aseguró que responderá de forma "firme, sosegada y constante" a los intentos independentistas de presentar a España en terceros países como un estado "revival del franquismo". Reprochó asimismo a Esquerra y PDeCAT que pretendan "levantar nuevas fronteras (dentro de España) y convertir en extranjeros a sus conciudadanos".
Desde el PdeCAT se exigió a Borrell que no ejerza de "ministro de Sociedad Civil Catalana", la plataforma constitucionalista creada para hacer frente a Omnium y la ANC. El republicano Joan Tardá acusó al jefe de la diplomacia de "mofarse" de Oriol Junqueras en un mitin del PSC. "Uno no se puede reír de la arquitectura mental y física de una persona que es un demócrata encarcelado". Esa conducta, subrayó, es de "mala persona".
El ministro trató de cerrar el debate porque su cartera es de Asuntos Exteriores y no de "Asuntos Catalanes". Pero el diputado del PDeCAT, Jordi Xuclá, exigió la destitución del embajador en Washington, Pedro Morenés, por la respuesta que dio a Torra en un acto en la capital estadounidense el 27 de junio, y reabrió la polémica. Borrell no solo reiteró su apoyo a Morenés, sino que reveló que ha enviado su intervención a todos los embajadores para que reaccionen de igual manera ante una situación similar. "Hizo lo que tenía que hacer y dijo lo que tenía que tenía que decir".
A pocos metros, en la sala Prim, Batet vivió una plácida comparecencia. La ministra de Política Territorial confió en que tras la reunión del lunes entre los dos presidentes se abra "una nueva etapa" entre las dos administraciones, y defendió el derecho de Torra a "exponer todo lo que considere conveniente", incluida la reclamación de un referéndum secesionista. Aunque, precisó, el derecho de autodeterminación no tiene cabida en la Constitución.
Pero salvo en ese asunto, que para el presidente de la Generalitat será el meollo del encuentro, la ministra confió en llegar a acuerdos sobre inversiones en Cataluña, construcción de infraestructuras, y financiación. Batet se ofreció también a estudiar fórmulas para rebajar los conflictos entre ambas administraciones ante el Tribunal Constitucional. De los 42 recursos que tiene planteados el Gobierno central, 23 se refieren a normas de Cataluña; y de los 14 planteados por las comunidades autónomas, ocho los ha interpuesto la Generalitat catalana. Pero también reclamó a la Generalitat que regrese a los foros multilaterales que ha abandonado en los últimos años, como la Conferencia de Presidentes, que se convocará antes de que acabe el año, y al Consejo de Política Fiscal y Financiera. Los portavoces de Esquerra y del PDeCAT, de nuevo Tardá y Xuclá, se mostraron satisfechos con las palabras de la ministra. Sobre todo de la ausencia de vetos en la agenda de la cita de Sánchez y Torra. El republicano incluso bromeó sobre el cambio de talante porque se temían que "cuando uno hablara de la reforma constitucional, el otro se iría al lavabo, y que cuando Torra hablara del derecho a decidir, Sánchez haría lo mismo".