Guerra

Mueren dos soldados de EE UU y otro está desaparecido en un ataque de Irán sobre Jordania

Son las primeras bajas de efectivos del Pentágono por fuego de fuerzas de Teherán desde que se reiniciaron las hostilidades

La televisión iraní muestra los daños en los puentes y carreteras que unen el sur de Irán y Teherán
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La televisión iraní muestra los daños en los puentes y carreteras que unen el sur de Irán y Teherán

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Agencia Colpisa

Publicado el 19/07/2026 a las 09:42

Dos militares estadounidenses han muerto y un tercero permanece desaparecido después de ataques con misiles balísticos y drones lanzados por Irán contra una base en Jordania. Son las primeras bajas estadounidenses provocadas directamente por fuego iraní desde que Estados Unidos retomara los ataques este mes y elevan en gran medida la presión sobre el presidente Donald Trump, que ya daba a la teocracia por derrotada, mientras el conflicto entra en una nueva fase de ofensivas estadounidenses contra infraestructuras civiles y estratégicas.

Quince soldados de EE UU han fallecido en todo el conflicto, lo que le complica a Trump el argumento de que esta guerra estaba ganada y los iraníes no tenían capacidad de resistencia. Seis murieron el 1 de marzo en un ataque iraní contra el puerto de Shuaiba, en Kuwait; uno falleció el 8 de marzo por las heridas sufridas en otro ataque iraní contra la base Príncipe Sultán, en Arabia Saudí, y otros seis murieron el 12 de marzo al estrellarse un avión cisterna en el oeste de Irak. El Pentágono indicó que ese último accidente no fue causado por fuego iraní.

Los dos militares murieron el viernes, cuando fuerzas estadounidenses y de países aliados trataban de interceptar una ofensiva iraní en respuesta a ataques a infrastructuras estratégicas. Otros cuatro soldados tuvieron que ser evacuados a hospitales jordanos, aunque posteriormente recibieron el alta. El Pentágono no ha difundido todavía la identidad de los fallecidos, ya que debe notificar antes a los familiares.

Las muertes las reveló el Pentágono después de una nueva noche de bombardeos estadounidenses contra Irán, la séptima consecutiva. El Mando Central de EE UU aseguró haber atacado instalaciones de vigilancia, centros logísticos militares, depósitos subterráneos de armamento y capacidades navales iraníes. Los golpes dañaron también dos túneles y varios puentes en una de las principales carreteras de acceso a Bandar Abbas, el gran puerto iraní situado junto al tramo más estrecho del Estrecho de Ormuz.

Teherán respondió anunciando que deja de cumplir los compromisos del acuerdo interino firmado hace aproximadamente un mes. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, acusó a EE UU de haber violado el pacto y afirmó que la República Islámica ya no se considera obligada a aplicarlo, según la agencia AP.

El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, fue todavía más lejos. En un mensaje leído por la televisión estatal, calificó la firma de Trump de "inválida y sin valor" y amenazó a EE UU con recibir "lecciones inolvidables" si mantiene los ataques. También advirtió de una posible intervención de las milicias aliadas de Irán en la región, agrupadas en el denominado Eje de la Resistencia. A Jamenei, hijo del anterior líder, no se le ha visto en público tras los ataques en que quedó herido.

Las declaraciones iraníes suponen, en la práctica, la ruptura de uno de los últimos elementos del acuerdo que pretendía poner fin de manera permanente a las hostilidades. No se han anunciado nuevas iniciativas de mediación y, por el momento, ninguna de las dos partes parece dispuesta a reducir la intensidad de las operaciones.

EL CONFLICTO SE EXPANDE AL GOLFO

La escalada se extendió este sábado por varios países del Golfo. Kuwait interceptó misiles iraníes, pero algunos proyectiles alcanzaron una planta desalinizadora y una instalación petrolera. El ataque provocó un incendio, obligó a desconectar varias unidades de generación eléctrica y dejó varios heridos. El país depende de la desalinización para aproximadamente el 90% de su agua potable, por lo que las acciones contra estas instalaciones han aumentado la preocupación por una crisis humanitaria.

Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo y reprogramó gran parte de los vuelos que tenían como origen o destino la capital. Irak anunció, por su parte, el derribo de drones sobre Erbil. Jordania interceptó misiles iraníes, mientras las alarmas aéreas sonaron repetidamente en Bahréin y Arabia Saudí. El Consejo de Cooperación del Golfo acusó a Teherán de cometer crímenes de guerra por atacar infraestructuras y objetivos civiles.

EE UU también ha alcanzado instalaciones eléctricas y desalinizadoras en el sur de Irán. Según los medios estatales de Teherán, la destrucción de una planta en la provincia de Hormozgan dejó sin suministro de agua a unas 10.000 personas. Otra instalación situada en la isla de Qeshm, dentro del Estrecho de Ormuz, resultó dañada.

Las autoridades iraníes aseguran que al menos 50 personas han muerto y más de 500 han resultado heridas durante las últimas tres semanas de ataques estadounidenses. Washington, por su parte, ha reconocido que desde el inicio de la guerra han muerto 14 militares estadounidenses y otros 427 han resultado heridos.

EL CONTROL DE ORMUZ

En el centro de la ofensiva se encuentra el control del Estrecho de Ormuz, por el que antes de la guerra circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Irán cerró de hecho el paso al tráfico marítimo después de que EE UU e Israel iniciaran sus ataques el 28 de febrero y reclama ahora el control exclusivo de la vía, además del cobro de tasas a los barcos que la atraviesen.

Washington rechaza esa pretensión y considera Ormuz una vía internacional. La Administración Trump ha reimpuesto esta semana el bloqueo naval sobre los puertos iraníes para impedir las exportaciones de crudo y ha atacado barcos acusados de intentar romperlo. El tráfico marítimo por el estrecho ha caído hasta su nivel más bajo de las últimas tres semanas.

Trump había prometido evitar una guerra prolongada en Oriente Medio, pero se enfrenta ahora una situación cada vez más difícil de contener. La muerte de dos militares estadounidenses más, el colapso del acuerdo interino y los ataques contra instalaciones de agua, electricidad y petróleo aumentan el riesgo de que el conflicto deje de estar limitado a objetivos militares y derive en una guerra regional abierta que pesa cada vez más sobre las monarquías del Golfo.

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