Europa libera los fondos de Ucrania y Kiev reabre el oleoducto de Druzhba
Hungría levanta su veto tras la derrota de Orbán en las urnas y ahora es Rusia la que amenaza con cerrar el ramal que llega hasta Alemania


Publicado el 23/04/2026 a las 10:21
Viktor Orbán era el principal escollo y, aunque sigue siendo primer ministro de Hungría en funciones, su gran derrota en las elecciones del pasado día 12 ha abierto finalmente la puerta a la aprobación del paquete económico europeo para Ucrania. Ya sin el veto de Budapest, finalmente se materializará este jueves en la cumbre que se celebra en Chipre.
El miércoles, los embajadores de la UE dieron luz verde tanto a la financiación de 90.000 millones de euros como al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. "Ucrania realmente necesita este préstamo y también envía una señal a Rusia de que no puede resistir más que Ucrania", afirmó la responsable de la diplomacia de la Unión, Kaja Kallas.
"El desbloqueo es la señal correcta en las circunstancias actuales. Rusia debe poner fin a su guerra. Y los incentivos para ello solo surgirán cuando el apoyo a Ucrania y la presión sobre Rusia sean suficientes", aplaudió el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien subrayó que Kiev está cumpliendo con los requisitos europeos, "incluso en asuntos tan delicados como el funcionamiento del oleoducto Druzhba". No en vano, esa vía que transcurre a través de territorio ucraniano y que permite la llegada de hidrocarburos rusos a Hungría y Eslovaquia, resultó dañada por un bombardeo ruso el pasado mes de enero y vuelve a estar operativa desde ayer.
Precisamente, que se restableciese el flujo de petróleo era una de las exigencias de Orbán para levantar el veto a la financiación europea de Ucrania. La compañía húngara MOL confirmó que su contraparte ucraniana había comenzado a recibir el combustible en torno al mediodía y que espera recibirlo en sus instalaciones este jueves. Desde Eslovaquia, el primer ministro Robert Fico fue más cauto y lanzó una advertencia a Zelenski. "Nuestro gobierno se mantendrá vigilante, porque la aprobación de la financiación y el flujo de petróleo deben ir de la mano", recordó. "No sé cómo actuará la UE si se desbloquea el préstamo y en pocos días se interrumpe de nuevo el flujo de petróleo del Druzhba. Debemos estar preparados para esa posibilidad", añadió, incidiendo en que el culebrón del oleoducto ha dañado la confianza que existía entre Bratislava y Kiev.
En cualquier caso, ahora el problema al respecto del suministro energético a través del oleoducto viene de Moscú. Aunque no del que acaba en Europa del este sino del ramal que llega hasta Alemania. Rusia amenazó ayer con detener ese tránsito a partir del próximo 1 de mayo.
Sería un nuevo golpe para el sistema energético de Alemania y supondría un problema para el suministro de su capital, Berlín. Porque, aunque Alemania ya no consume petróleo ruso, entre el 20% y el 25% proviene de Kazajistán y llega por esa vía a la refinería PCK en Schwedt, en el noreste de Brandeburgo. El resto fluye por oleoductos desde Rostock y la ciudad polaca de Gdansk hasta las instalaciones de PCK, que funcionarían al 60% de su capacidad sin el flujo kazajo, demasiado poco para el funcionamiento económico de la región.
UNA DEPENDENCIA PELIGROSA
La importancia geoestratégica del oleoducto reside en la dependencia de países como Hungría, Eslovaquia, República Checa y la misma Alemania de su suministro, porque sus refinerías están diseñadas para procesar precisamente crudo ruso tipo Urals, lo que limita las alternativas.
Lo curioso es que, en su día, el Druzhba, que significa ‘amistad’, fue presentado como símbolo de colaboración internacional. Cuando se inauguró, en 1964, era el oleoducto más largo del mundo. Y logró aumentar la dependencia de la Alemania Oriental del crudo ruso hasta aproximadamente el 13% en 1970 y alrededor del 20% en 1980.
Lo que inicialmente fue concebido por el bloque soviético a finales de los años cincuenta como un proyecto estratégico para integrar energéticamente a la antigua URSS con sus aliados socialistas, ha sobrevivido a la potencia que lo impulsó y ha conformado una red dependiente de Moscú que sigue ganando batallas geoestratégicas.