Jamenei nombra sucesores para él y otros cargos del régimen ante una posible guerra

El sistema clerical iraní busca sobrevivir a una hipotética ofensiva de Estados Unidos y a las manifestaciones que han vuelto a las calles

Vehículos pasan junto a un mural del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei (arriba a la izq.) y del difunto Líder Supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini (a la der.), en Teherán
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Vehículos pasan junto a un mural del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei (arriba a la izq.) y del difunto Líder Supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini (a la der.), en TeheránEFE
Vehículos pasan junto a un mural del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei (arriba a la izq.) y del difunto Líder Supremo, el ayatolá Ruhollah Jomeini (a la der.), en Teherán

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Agencia Colpisa

Publicado el 23/02/2026 a las 09:26

El Líder Supremo de Irán desconfía de que las negociaciones entabladas con Estados Unidos constituyan una garantía contra la guerra. Aunque su ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, insistió este domingo en que una solución pacífica es "bastante viable", Teherán sigue adelante con sus preparativos para un choque armado

El último en revelarse ha sido el blindaje de un sistema de mando que evite la decapitación inmediata del régimen mediante asesinatos selectivos. Irán ha comprobado el daño que pueden infligir las acciones individuales de EE UU con drones y misiles guiados tras la eliminación de decenas de mandos militares y científicos prominentes de su programa nuclear durante la breve ofensiva de doce días del pasado junio. También ha vivido casi en primera fila las operaciones del Ejército y la Inteligencia israelí contra la plana mayor de Hezbolá y Hamás. 

Y Jamenei está convencido de la probable infilitración del Mossad en su Gobierno y las Fuerzas Armadas del régimen de los ayatolas, lo que convierte a todo el parao oficial en vulnerable. Las noticias que llegan a Teherán desde la Casa Blanca tampoco le invitan a la calma. Los planeas de Washington comprenden desde un ataque a gran escala hasta una operación limitada e incluso una campaña de asesinatos de figuras relevantes del régimen, Este fin de semana ha trascendido que una de las opciones en manos del presidente Donald Trump sería la de lanzar un ataque de precisión contra el Líder Supremo y su hijo Motjaba, a quien se baraja como posible sucesor a pesar de que carece de un respaldo absoluto por su falta de popularidad. La intervención del segundo hijo de Jamenei en los asuntos políticos y de seguridad del país ha crecido notablemente y posee una gran influencia sobre la Guardia Revolucionaria.

El máximo dirigente persa ha dado órdenes precisas para su propia sustitución y establecido una compleja cadena de reemplazos en su círculo político y militar más cercano. No ha querido dejar nada al azar. Su objetivo es que el sistema teocrático de gobierno sobreviva incluso a un conflicto armado con Estados Unidos y ha instruido a la Policía y los 150.000 miembros de la Guardia Republicana para que repriman las revueltas populares que pudieran producirse tras un ataque militar o una caída de la cúpula actual. El miedo a un derrocamiento y a la fuerza de la calle está muy presente. Porque esta última ha vuelto. Miles de ciudadanos se manifestaron este fin de semana contra el régimen al cumplirse el final de los 40 días de duelo por las víctimas de la matanza de enero, cuando la presión policial y militar causó entre 7.000 -los ya identificados- y 30.000 fallecidos. Las movilizaciones se centralizaron en las universidades de Teherán, Sharif, Baheshti y Amir Kabirde, donde se han escuchado lemas contra el Líder Supremo y registrado altercados con grupos de contramanifestantes afines al Gobierno que clamaban "Muerte a Estados Unidos e Israel".

Jamenei rezó en el mausoleo del Imam Jomeini en Teherán el pasado 31 de enero y, a partir de entonces, su presencia en público se ha ido minimizando. Algunos medios sostienen que ya se encuentra en un búnker subterráneo dispuesto a pasar esta semana crítica refugiado junto a su familia. El ministro de Exteriores espera trasladar hoy o mañana a la Casa Blanca la crucial propuesta iraní para evitar la guerra, presumiblemente con la reducción del enriquecimiento de uranio como oferta principal. Si Trump no queda satisfecho, es posible que se aceleren todos los pasos hacia un conflicto armado.

A PRUEBA DE BOMBAS

El Líder Supremo parece haber recurrido a su lugarteniente de máxima confianza, Ali Larijani, para que tome las riendas de Irán en caso de que él sea asesinado, capturado o depuesto, según informaba este domingo el diario The New York Times en una noticia de la que se hicieron eco todos los canales de Oriente Medio. Además, ha nombrado a cuatro sucesores leales para cada uno de los principales líderes del Gobierno y del ejército y ha ordenado a todos aquellos que ocupan un puesto de responsabilidad que designen asimismo a cuatro sustitutos con el fin de garantizar la cadena de mando en caso de bombardeos masivos o ataques personales.

La oficina también ha previsto un núcleo de poder, en el que figuraría el presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, para que tome decisiones propias si se rompen la comunicaciones. Y lo mismo ha hecho con el Ejército.

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