Cierre del gobierno

Trump retirará los cupones alimenticios con los que viven 41 millones de estadounidenses

El presidente recurre a esta medida para presionar a los demócratas hacia la búsqueda de un acuerdo presupuestario que ponga fin al cierre del Gobierno federal

Grupos de familias hacen cola para recibir donativos de alimentos en San Diego, California
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Grupos de familias hacen cola para recibir donativos de alimentos en San Diego, CaliforniaAFP
Grupos de familias hacen cola para recibir donativos de alimentos en San Diego, California

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Agencia Colpisa

Publicado el 28/10/2025 a las 08:50

La política de EE UU ha convertido el hambre en rehén. El cierre del Gobierno federal, como fruto de la incapacidad de ambos partidos para ponerse de acuerdo sobre los presupuestos de continuidad, suma ya un mes y está a punto de convertirse en el más largo de la historia cuando cumpla los 34 días. Para forzar la mano del Partido Demócrata, la Administración de Donald Trump ha tomado como rehén a los más pobres, a quienes privará de alimentos básicos financiados por el Ejecutivo a partir de este sábado, si no hay acuerdo antes. 

Se trata de 41,2 millones de estadounidenses que reciben mensualmente cupones para comprar alimentos básicos en los supermercados, o el 12,3% de la población. En estos hogares, el 70% de las familias incluyen a un niño, una persona mayor o un discapacitado. Son los más vulnerables, que se quedarán sin comida en la mesa. El efecto dominó recae sobre las organizaciones de ayuda alimentaria, ya saturadas. En esencia, el reloj del cierre de gobierno avanza hacia el hambre. Los comedores sociales y bancos de alimentos, que han estado paliando las necesidades de los funcionarios de gobierno, quienes llevan cuatro semanas sin recibir la nómina, se preparan ahora para la avalancha. En ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Chicago, los voluntarios de las llamadas 'soup kitchens' saben que cada día llegarán más personas hambrientas, mientras ellos tendrán menos margen para ofrecer. Sus horarios ya se han ampliado, han redoblado el llamado a las donaciones y reorganizado la logística con más voluntarios. Para que el Partido Demócrata pueda continuar dando la batalla en el Senado, el activismo tiene que pasar ahora de pancartas en las calles a arrimar el codo en los comedores sociales.

Comienza también la guerra de la culpa, que es la que se libra desde que ambos partidos decidieron romper cualquier negociación sobre una ley de continuidad que permitiese seguir financiando el Gobierno federal hasta que se aprueben los nuevos presupuestos. El Partido Demócrata sostiene que se inflige un daño innecesario, porque el Gabinete de Trump puede echar manos de fondos de contingencia para evitar el impacto sobre la alimentación, mientras que el Departamento de Agricultura dice no tener capacidad para redirigir esos fondos. "El pozo se ha secado. no habrá prestaciones el 1 de noviembre", dijo en un memorando interno, en el que echa mano de la política para acusar a los demócratas de provocar esta situación por haber votado "doce veces" en contra. El documento también rechaza mover dinero de otras partidas "porque detraería fondos de los comedores escolares y la leche de fórmula infantil".

ALARMA EN EL SISTEMA SANITARIO

Agricultura insiste en que el fondo de contingencia solo sirve para "suplementar" beneficios cuando hay partidas apropiadas pero insuficientes, no cuando no existe la apropiación del año fiscal en curso, y cifra el coste mensual del programa en una cifra de entre 8.000 y 9.000 millones de dólares. Los demócratas, por su parte, replican que ese fondo está "precisamente para esto", mientras califican el fin de las ayudas alimenticias de "un arma de presión". A puerta cerrada, los líderes demócratas discutían este lunes cómo hacer frente a la situación. El riesgo no solo es político, la ola de necesidades puede pasar pronto de los comedores sociales al tejido comunitario, si Trump mantiene el pulso de no ceder a las demandas sobre sanidad que pide la oposición para evitar una crisis social en los hospitales. Serán estos los que tendrán que hacer frente a la marea de necesitados si se acaban las subvenciones de la reforma sanitaria, como ahora los comedores responden a la ausencia de cupones alimenticios. La pobreza del país más rico del mundo aflora a la superficie bajo el conocido lema de 'Make America Great Again' (Hacer a América Grande De Nuevo).

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