Oriente próximo

Hamás acepta negociar la tregua pero exige que no se vuelva a los combates

Trump redobla la presión para asegurarse una victoria con el alto el fuego y poder anunciarlo cuando reciba a Netanyahu el lunes en la Casa Blanca

Una madre y su hija corren a refugiarse durante un ataque israelí en el campamento de Al Bureij, en el centro de Gaza.
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Una madre y su hija corren a refugiarse durante un ataque israelí en el campamento de Al Bureij, en el centro de Gaza.
Una madre y su hija corren a refugiarse durante un ataque israelí en el campamento de Al Bureij, en el centro de Gaza.

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Agencia Colpisa

Publicado el 04/07/2025 a las 23:33

Hamás aceptó anoche negociar la tregua de 60 días propuesta por Estados Unidos en Gaza. Un funcionario de la organización declaró bajo condiciones de anonimato que la oferta es “positiva y debería ayudar a alcanzar un acuerdo”, según comunicó a la agencia Reuters. La respuesta está ya en manos de los mediadores de Catar y Egipto y ha sido trasladada también a la Casa Blanca, donde el presidente, Donald Trump, la esperaba con impaciencia.

El mandatario quiere firmar el acuerdo el próximo lunes, durante la visita que hará a Washington el primer ministro hebreo, Benjamín Netanyahu, aunque es cierto que todavía quedan “cambios menores” por resolver, según fuentes próximas al grupo islamista precisaron al sitio de noticias Ynet. El hecho de que la milicia acepte negociar la propuesta estadounidense no significa que haya accedido a aplicar automáticamente el alto el fuego, aunque algunas fuentes creen que las conversaciones entre los dos rivales y los mediadores están avanzadas como para poder consumarlo.

Netanyahu no había hecho manifestación alguna, ni tampoco Donald Trump, en plena celebración de la fiesta del 4 de julio en EE UU. Entre las cuestiones que la organización islamista quiere garantizar, la fundamental es que no habrá un retorno a las armas después de los 60 días de tregua; lo que equivale a acordar un final de la guerra sobre el que Israel ha sido reacio hasta el momento. Para Hamás, sin embargo, esta garantía adquiere una importancia tal que se la exige por triplicado a EE UU, Egipto y Catar. La milicia islamista pide entre otras cosas, que la ayuda humanitaria retorne a su mecanismo de distribución original.

Gaza, mientras tanto, se desangra a la espera de un alto el fuego susceptible de abrir las puertas a un final negociado de la guerra entre Israel y Hamás. Han pasado más de veinte meses de combates y el presidente de EE UU, Donald Trump, dijo este viernes que la respuesta de la milicia debería llegar “en las próximas 24 horas”.

Posteriormente, los islamistas anunciaron a través de un comunicado que habían iniciado las consultas “con los líderes de las fuerzas y facciones palestinas en torno a la propuesta” que le entregaron en El Cairo los países mediadores.

“El movimiento presentará una decisión final después de que finalicen las consultas y la anunciará oficialmente”, explicó la organización en una jornada cargada de incertidumbre en la que todos los ojos se fijaron en cuál podría ser su posible respuesta. La respuesta llegó al filo de las diez de la noche (hora española) mediante un escueto comunicado.

CONTINUIDAD

Trump se habría comprometido “a que las negociaciones sobre los términos para poner fin a la guerra continuarán incluso después del alto el fuego temporal y que hará todo lo que esté a su alcance para ayudar a las partes a llegar a un acuerdo sobre los términos de un alto el fuego permanente”, según informes del Canal 12. El presidente norteamericano es, por lo tanto, garante de una negociación seria para que las armas callen de maneras definitiva. Trump moderó en sus últimas intervenciones su discurso sobre el futuro de la Franja, no hizo alusión al plan de levantar allí la “Riviera de Oriente Medio” o de tomar el control del territorio palestino con tropas estadounidenses y se limitó a decir que “quiero que la gente de Gaza esté segura. Es lo más importante”. Una visión que no molesta a sus aliados árabes, que miraban mal la posibilidad de expulsar a los dos millones de gazatíes, sobre todo jordanos y egipcios, de la Franja.

El inquilino de la Casa Blanca está impaciente por conseguir un golpe de efecto casi consecutivo al del bombardeo estadounidense sobre los complejos nucleares de Irán. Quiere presentar el alto el fuego como una victoria de su gestión y lo quiere hacer el lunes, cuando reciba a Netanyahu en el despacho oval. Aparte de emplazar a Hamás a pronunciarse en veinticuatro horas, Trump ha apremiado insistentemente a sus mediadores para cerrar las diferencias entre los dos bandos.

Los países arabes también han apretado el acelerador: el fin de la breve guerra entre israelíes e iraníes el pasado 24 de junio es visto como una oportunidad para aumentar significativamente la estabilidad en la región si el Estado hebreo soluciona el otro gran conflicto candente con Gaza.

DOS ACCIONES INUSUALES

Netanyahu ha hecho esta semana dos cosas que nunca había realizado desde la matanza de Hamás del 7 de octubre de 2023: situar a los cautivos como prioridad y visitar el kibutz de Nir Oz, uno de los lugares más afectados en el asalto terrorista. Estos pasos indican su disposición a seguir el consejo de Trump y buscar el final a la operación en Gaza después de un intercambio que garantice el regreso seguro a casa de la veintena de rehenes que siguen vivos y la entrega de los cuerpos de los demás.

Los principales medios israelíes coincidieron en que la permanencia de Hamás en el poder es una línea roja para Israel. Altos cargos del Gobierno han puesto el desmantelamiento y desarme de la organización como condiciones para abordar el final de la guerra durante los dos meses de tregua.

Liberación de rehenes, entrega de cuerpos y canje de presos palestinos

El acuerdo propone liberar a diez rehenes vivos y entregar los cuerpos de otros dieciocho en cinco canjes con presos palestinos, sin ceremonia alguna por parte de Hamás. La milicia estaría dispuesta a pedir a algunos de sus líderes que entreguen las armas e incluso su exilio. A cambio de sus cesiones, los islamistas piden el repliegue de las tropas israelíes en La Franja y volver al sistema anterior de reparto de ayuda. También ha solicitado que las tropas que ocupan el 75% de la Franja regresen a las posiciones acordadas en el alto el fuego anterior, es decir, un repliegue a lo largo del Corredor Filadelfia paralelo a la frontera con Egipto.

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