Guerra
Kiev golpea a la aviación estratégica rusa antes de reunirse con Moscú en Estambul
Ucrania llevó a cabo una operación sin precedentes contra al menos cuatro bases aéreas donde arrasó decenas de aparatos


Publicado el 02/06/2025 a las 05:00
Ucrania y Rusia volverán a sentarse este lunes en la mesa de negociaciones establecida en Estambul tras la escalada que el conflicto ha experimentado en las últimas horas, con un ataque sin precedentes perpetrado por Kiev contra la aviación estratégica del Kremlin que habría arrasado decenas de aparatos en varias importantes bases aéreas rusas.
Una operación "a gran escala", con los bombarderos como principal objetivo, que se produjo apenas unas horas después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmara la presencia de representantes de su país -con el ministro de Defensa, Rustem Umerov, a la cabeza- en la cita organizada en la ciudad turca. El encuentro, el segundo entre delegaciones de Kiev y Moscú tras el mantenido a mediados de mayo en el mismo escenario, se prevé tenso tras el golpe asestado ayer a la aviación rusa por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) con la operación 'Pavutyna' (tela de araña).
Fue una acción camuflada con un método hasta ahora no utilizado en esta guerra: drones escondidos en camiones civiles, desde donde fueron disparados. Llegaron a al menos cuatro bases aéreas clave de Rusia, algunas en zonas tan lejanas como Múrmansk, en la península de Kola, y destruyeron numerosos bombarderos -entre ellos algunos Tu-22M3 y Tu-95MS- que se suelen utilizar en los ataques a larga distancia contra territorio ucraniano. Uno de los aeródromos afectados, Biélaya, en la región siberiana de Irkutsk, no había sufrido hasta ahora ningún bombardeo en esta guerra.
El portal 'online' RBC-Ucrania aseguró que la operación estuvo liderada directamente por Vasili Maliuk, el jefe del SBU, que en un informe compartido a través de Telegram aseguró que los daños causados a la aviación rusa en este ataque ascendieron a 7.000 millones de dólares (algo menos de 6.200 millones de euros al cambio). La otra cifra difundida que daba idea del impacto de este ataque masivo fue las cuarenta aeronaves rusas, incluidos los A-50 de reconocimiento con base en Ivánovo, que habrían sido destruidas.
En las redes sociales circulaban imágenes con algunos de los aparatos alcanzados por los ucranianos envueltos en llamas. Dimisión en el ejército Casi al mismo tiempo que trascendían las consecuencias de esta operación se conocía la dimisión del comandante de las fuerzas terrestres ucranianas, Mijaíl Drapati. Dimitió, dijo, porque se sentía "responsable" de la muerte de una docena de soldados horas antes en un campo de entrenamiento atacado por Rusia, que confirmó la operación y la situó en Sumi. Un misil Iskander impactó contra "una estación de control de aviones no tripulados" en esta región fronteriza, donde, además de los fallecidos, otros sesenta miembros del ejército resultaron heridos. Zelenski, según la propuesta que su delegación llevará hoy a Turquía, quiere ya "un cese total del fuego" por tierra, mar y aire, así como "la liberación de todos los prisioneros y el retorno de todos los niños ucranianos robados".
Hasta ayer se negaba a confirmar la asistencia de Ucrania a la reunión porque antes quería tener la hoja de ruta rusa en sus manos, algo a lo que se negó el Kremlin, quien afirmó que su memorándum sólo sería entregado en Estambul. Y así parece que finalmente ocurrirá. En el anterior encuentro no hubo grandes avances en el proceso de paz, pero se cerró el mayor intercambio de prisioneros desde el inicio de la guerra -mil por cada bando- que una semana después se materializó. Turquía ya ha planteado nuevas citas, como una cumbre a tres bandas entre los líderes de Kiev, Moscú y Estados Unidos.
Rusia llegará a la reunión de este lunes con una investigación abierta sobre el colapso de tres puentes por explosiones en la madrugada del sábado a domingo que se contemplan ya como casos de "terrorismo". Las detonaciones habrían causado el descarrilamiento de trenes en la ciudad de Melitópol y en las regiones de Kursk, donde una de las secciones de la locomotora cayó al vacío, y Briansk. En este último incidente hubo al menos siete muertos y casi setenta heridos, entre ellos tres menores. El viaducto, denunció el gobernador de la provincia, Alexánder Bogomaz, "fue volado mientras el tren Klímovo-Moscú se desplazaba con 388 pasajeros en su interior".
Las primeras informaciones apuntan a la colocación de artefactos explosivos en los pilares de los puentes derruidos, pero en Rusia también se especula con que el colapso pudo deberse al impacto de misiles ucranianos. Kiev, por ahora, no ha reivindicado lo ocurrido en Kursk ni en Briansk, pero sí asumió el ataque contra un tren ruso de mercancías cerca de Melitópol, en la parte de la región de Zaporiyia bajo ocupación rusa.