Guerra
El drama de Azovstal no tiene fin
El Kremlin considera que la ayuda militar de Occidente a Kiev "no permite acabar rápidamente" con el conflicto armado


Publicado el 06/05/2022 a las 06:00
El miércoles, cuando la situación en el interior de la acería Azovstal era insostenible y parecía que iba a caer de un momento a otro este foco de resistencia, el último reducto en Mariúpol en manos ucranianas, para aplacar la indignación internacional y la preocupación por los civiles allí confinados Rusia anunció a última hora de la tarde un alto el fuego. Debería haberse iniciado este jueves y durado hasta mañana sábado.
Durante cada uno de los tres días, según el Ministerio de Defensa ruso, se abrirían corredores humanitarios desde las ocho de la mañana a las seis de la tarde para evacuar a los civiles del interior de la planta siderúrgica. Sin embargo, los combatientes del batallón nacionalista Azov, que en Rusia está catalogado como grupo "neonazi", denunciaron el jueves que las fuerzas rusas impiden la salida de los civiles de la planta. "Los rusos violaron su promesa de tregua y no permiten la evacuación", declaró el subcomandante de Azov, Sviatoslav Palamar, en un vídeo. Palamar hizo un llamamiento a la comunidad internacional "para que evacuen a los civiles y apelamos personalmente al Comandante Supremo -el presidente Volodímir Zelenski- para que se ocupe de los soldados heridos que están muriendo en una terrible agonía por el tratamiento inadecuado de sus heridas". "Otorgue la oportunidad de llevarse los cuerpos de los soldados para que los ucranianos puedan despedirse de sus héroes", añadió. Horas antes, el asesor de la Presidencia ucraniana, Oleksiy Arestóvich, afirmó que las tropas rusas lograron penetrar dentro del perímetro de Azovstal el 4 de mayo pero, subrayó, "nuestros defensores las expulsaron". Tales informaciones fueron negadas por Palamar, quien dijo que "nadie les ha podido expulsar, están en la fábrica. Es ya el tercer día desde que el enemigo irrumpió en la planta y no cesan los violentos y sangrientos combates".
Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, insistió en que los corredores humanitarios desde Azovstal "están funcionando" y aseveró que las tropas rusas "están respetando la tregua y se abstienen de atacar". "Ustedes fueron testigos, públicamente el presidente -Vladímir Putin- dio la orden de cesar el asalto -a Azovstal- y no se dieron nuevas órdenes al respecto", subrayó Peskov. El pasado día 21 de abril, el presidente ruso y su ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, aparecieron juntos en un vídeo televisivo para anunciar la caída de Mariúpol. Shoigu informó de que la ciudad había sido "liberada", salvo Azovstal. Añadió que también la acería sería pronto desalojada, a lo que Putin respondió conminando a "cancelar el asalto" por considerarlo "inapropiado".
Un nuevo convoy La ONU y la Cruz Roja enviaron este jueves otro convoy humanitario para evacuar Azovstal. Así lo aseguró el secretario general adjunto de Naciones Unidas y coordinador del socorro de emergencia, Martin Griffiths. Según sus palabras, "ahora el convoy se dirige a Azovstal. Esperamos recoger al resto de civiles en ese sombrío infierno y llevarlos a un lugar seguro". El miércoles, el alcalde de Mariúpol, Vadim Boichenko, dijo que en los laberínticos sótanos de la acería hay "cientos de civiles, entre ellos más de 30 niños".
Putin habló en las últimas horas por teléfono con el primer ministro israelí, Naftali Bennett, y le garantizó que a los civiles encerrados en la acería "se les proporcionará una salida segura". Pero el jefe del Kremlin le dijo a Bennett que Kiev "debería ordenar a los combatientes escondidos en Azovstal deponer las armas", exigencia que Moscú viene reiterando desde hace semanas. Shoigu advirtió el miércoles que "están cercados" y no podrán escapar.
Peskov, por su parte, comparó a los defensores de Azovstal con terroristas. "Las demandas de los nacionalistas que se refugian en los locales subterráneos de la planta, (...) son muy similares a las peticiones expresadas anteriormente por terroristas, en Siria y en otros lugares", afirmó en referencia a canjear civiles por alimentos y medicinas. Por su parte, el Estado Mayor del Ejército ucraniano denunció a través de un comunicado que "los ocupantes rusos están empeñados en bloquear e intentar aniquilar a las unidades ucranianas en la zona de Azovstal".
El comandante en jefe de las tropas ucranianas, el general Valeri Zaluzhni, dijo que sus fuerzas "han lanzado una contraofensiva hacia Járkov e Izium", localidad esta última ocupada por las tropas rusas y de gran importancia estratégica para la ofensiva en Donbás en dirección a Sloviank y Kramatorsk. Zaluzhni llamó además la atención sobre la reanudación del uso de misiles de crucero por parte de Rusia. "El objetivo principal de estas acciones es destruir las rutas logísticas para el suministro de asistencia técnico-militar a Ucrania" por parte de Occidente, afirmó el general. Peskov habló también de esta cuestión y señaló que "EE UU, Reino Unido, la OTAN en su conjunto comparten permanentemente informaciones con las fuerzas armadas ucranianas combinado con las entregas de armas". "Estas acciones no permiten acabar rápidamente la operación", explicó, e insistió también en que "los objetivos de la operación especial militar en Ucrania se cumplirán" de todas maneras, ya que, subrayó, los países de Occidente "no tienen capacidad para impedirlo".
Zelenski y el alemán Steinmeier resuelven sus diferencias
De los reproches de complicidad con el régimen de Vladímir Putin a ponderar el "firme apoyo" alemán a Ucrania. De un viaje a Kiev que llevaba semanas bloqueado a la bienvenida inminente. Volodímir Zelenski y el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier se reconciliaron este jueves tras mantener una conversación telefónica "buena, constructiva e importante" que pone fin a semanas de distanciamiento. Esa conversación también deja en un 'pelillos a la mar' el problema diplomático que bullía entre ambos países desde que las autoridades ucranianas se negaran a recibir a Steinmeier por una trayectoria política de supuesta connivencia con Vladímir Putin. Fueron decisivos estos 45 minutos al habla entre los dos presidentes. Como reflejó, el cruce de mensajes oficiales lanzados por ambos. "Solidaridad, respeto y apoyo" a la "valiente lucha del pueblo ucraniano contra los agresores rusos" y "aclaradas" las "irritaciones del pasado", subrayaba Berlín. "El liderazgo de Alemania es importante para contrarrestar la agresión rusa", ensalzaba Zelenski, que invitó a Steinmeier y a Olaf Scholz a Kiev.