Reino Unido

El extenista Boris Becker, condenado a dos años y medio de cárcel por fraude financiero

El más joven ganador en Wimbledon no logra evadirse de las consecuencias de una vida caótica tras abandonar las pistas

Boris Becker, a su llegada a los juzgados
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Boris Becker, a su llegada a los juzgados
Boris Becker, a su llegada a los juzgados

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Agencia Colpisa

Actualizado el 30/04/2022 a las 09:34

El extenista Boris Becker ha sido condenado a una pena de cárcel de dos años y seis meses por el Tribunal Penal de Southwark, en el sur de Londres, por haber ocultado bienes a los administradores de su capital, tanto antes como después de que los acreedores forzaran su declaración en quiebra. El tenista más joven que ha ganado el torneo individual masculino del Campeonato de Wimbledon, con 17 años y 227 días, en 1985, ingresará en prisión en breve.

Prolífico en relaciones sentimentales y desordenado en la administración de dinero desde que se retiró de las pistas, Becker inició el peregrinaje por juzgados en su país natal, perseguido por evadir el pago de impuestos al fisco alemán. Este caso desembocó en una multa de 300.000 euros y una condena a dos años de prisión, aunque sin antecedentes penales finalmente pudo eludir la cárcel.

Pero después hasta veinte cargos se presentaron contra Becker en Londres, incluyendo el de ocultar sus trofeos para evitar su venta, pero el jurado le declaró culpable solo de cuatro: transferencias de dinero a su primera mujer, Barbara, y a su segunda, Lilly, para que lo guardasen; de la ocultación de un préstamo y de acciones en una empresa. Su abogado pidió clemencia argumentando que la quiebra financiera y el daño a su reputación le han dejado sin futuro. Residente en Londres desde 2012, los ingresos en su carrera se estiman en más de 40 millones de euros. 

Ganó nueve torneos del Grand Slam, con sustanciosos premios al vencedor, a los que hay que agregar los ingresos por publicidad, como comentarista habitual de tenis en la BBC y otros medios; también como entrenador o consejero de Novak Djokovic.

DECLIVE

El proceso judicial que lleva a esta condena se remonta a 2017, cuando sus acreedores forzaron una declaración de quiebra. Le perseguía por impago un banco que le había prestado dinero para adquirir una mansión y terrenos en Artà, en Mallorca. Su estrategia de evasión del pago de las deudas incluyó, en 2018, pretender que tenía inmunidad diplomática como "attaché" en Europa de la República Centroafricana para deportes, cultura y asuntos humanitarios.

En su autobiografía, 'The Player', confiesa que no sabía qué hacer con su vida tras ser uno de los mejores tenistas del mundo durante una década. Ese vacío lo rellenó sembrando la semilla del caos el mismo día en el que jugó su último partido en la Pista Central del club All England. Era el 21 de junio de 1999, la cuarta ronda y el australiano Pat Rafter su rival.

Aquel adolescente de 1985 era un querubín con un servicio que le valió el sobrenombre de 'Bum Bum Boris'. El treintañero de 1999 estaba en visible declive físico. En el palco de familia y entrenadores, Barbara no parecía interesada en el juego. Estaba embarazada de ocho meses. En el hotel le pidió que se quedara con ella y él le dijo que esa noche necesitaba ir con sus amigos, y ya el resto de su vida sería para ella.

Entre cerveza y cerveza, entabló una mutua atracción con una empleada de un restaurante en el centro de Londres y concibieron una hija en el cuarto de las escobas. Al caro divorcio de Barbara y al mantenimiento de su amante furtiva y de su hija se achaca el inicio de la quiebra financiera de Becker. Pagaba un alquiler mensual de más de 25.000 euros para vivir en Wimbledon, parte de un estilo de vida por encima de sus ingresos.

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