Democracia
Publicado el 02/11/2026 a las 08:20
Como antigua vecina de este planeta, siento una especie de vértigo por lo que ahora me toca ver, oír, soportar y temer. He elegido la palabra democracia, en mayúsculas, para esta carta porque como sistema político nos respalda a quienes somos pueblo liso y llano. Es así de importante. Sus atributos esenciales: elecciones libres y periódicas, división de poderes, pluralismo político, igualdad ante la ley, garantía de derechos y libertades fundamentales. Pero, ¿están siendo verdaderamente algo más que términos desgastados por un uso más bien indiferente? George Orwell, en su obra 1984, retrata a una sociedad en la que el poder somete al pueblo mediante un control absoluto del lenguaje. Así, crea una “neolengua” que recorta radicalmente palabras seleccionadas para hacer que los pensamientos se conviertan en inanes, vacíos de contenido real, lo que hace imposible que determinadas ideas puedan ser siquiera esbozadas. Vamos, una operación de achicamiento cerebral en toda regla. He traído a colación esa novela de Orwell porque quisiera que nuestra democracia fuera limpia, digna de tal nombre. Un espacio en el que podamos expresarnos sin miedo, mostrar curiosidad hacia lo que nos rodea, equivocarnos, escuchar, abrir la puerta a nuevos conocimientos con la satisfacción de haber dado un paso adelante. El panorama global no es muy halagüeño que digamos. Estamos todos involucrados. A nivel más reducido, aquí, en nuestra casa, en Navarra, necesitamos dar vigencia y solidez a una “democracia” tambaleante. Para ello se requiere la colaboración sin restricciones de los ciudadanos que de verdad estén por la labor de salir de esta indiferencia de la que, al parecer, damos muestra. Hay que dar un sentido pleno a tan prometedora palabra: democracia.
Ana García López