Momentos mágicos en la planta de Trauma del Hospital Universitario de Navarra


Actualizado el 24/09/2026 a las 07:14
Los momentos mágicos existen. Se viven en la 2ª General del HUN en la especialidad de Trauma, porque es verdad aquello que dicen: el trabajo pesa menos cuando se comparte. Lo sé, porque yo lo he compartido durante estos dos últimos años con los mejores. Equipo de profesionales de diez…. TCAEs, enfermería, medicina, celadores, limpieza, administrativos…
Es esa magia. La que alarga risas y miradas, la que es capaz de unir el talento con la vocación. Es la magia que hace entender, hasta dónde llega el valor del trabajo de un/a sanitario/a, y que permite descubrir un modelo de cuidados construido a base de desafíos diarios, con una mezcla de buena organización y latidos de compromiso, perfectamente alineados en cada turno, para quemar pasillo a base de suela de zueco. Y es esa magia, la que está ahí siempre, para recordar que en esta planta del HUN dejarse la piel trabajando no es solo trabajar, es una pura condición vital. Hoy termina una de las etapas más gratificantes de mi vida laboral
Vacío el armario, pero me llevo una buena lista de motivos para no olvidar lo vivido. Porque sin proponérmelo, os convertisteis en imprescindibles… Se van dos años, pero me quedo con mil emociones, un montón de tormentas bien capeadas, y el agradecimiento de cada paciente en el día de su alta.
¡Qué suerte tiene la sanidad pública de contar con todos vosotros! ¡Qué grandes sois! Escribir esta carta es la excusa perfecta para que se (RE)conozca, el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso con el que trabajáis cada día. Hoy sé que elegí bien al aceptar este contrato, porque sin querer ocultar las carencias estructurales, que creo que existen dentro de la Sanidad Pública Navarra, (pero eso ya es responsabilidad de otros), también sé que gracias a vosotros/as hoy soy mejor persona.
Solo puedo deciros, gracias y mil veces gracias. Rindo pleitesía a lo que dejo en esta planta. Se cuida mucho, y se cuida bien, se alivia, se afloja musculo, y se va tejiendo historia.
Termina una etapa, se abre el imperdible que nos ha mantenido unidos hasta ahora. Nuevos destinos esperan, con futuros aprendizajes que todavía no pesan, pero que seguro también van a merecer la pena. Miles de éxitos. Me siento orgullosa de haber formado parte de un equipo extraordinario. ¡Nos vemos!, Ojalá pronto, porque el final de este viaje, ¡será sin duda el comienzo de otro!
Beatriz Carrero Gregorio