Las casas de los pueblos navarros
Publicado el 22/09/2026 a las 07:22
La arquitectura rural de Navarra cuenta con casas hermosas, amplias e indivisibles, que protegen lo que han sido, eso que nadie encontrará. En los techos y en los muros permanecen las voces de dolor y los gestos amorosos. El sol les da a todas horas. En el pueblo junto a las casas la iglesia parroquial, que es un poco mayor y los campanarios que son cortos , algunos con veletas de hierro enmohecido, que el viento las mueve y donde las campanas dejan caer el ángelus.
Las casas se ajustan a las necesidades del lugar. La construcción se armoniza al hábitat doméstico , familiar y cotidiano. En la construcción tradicional el tiempo proyecta de manera inevitable el edificio. Las casas se completan a lo largo de siglos. Generaciones y generaciones de constructores . El cambio y la continua intervención son el sino, se quiera o no, de la arquitectura. Las casas de hoy no parecen las mismas, que el ojo del viajero contempló en el siglo XVIII. Con otras palabras las casa actuales no son lo que fueron , porque los edificios sufren ampliaciones, incorporan reformas, se alteran los espacios y elementos y, a veces, se transforman. Dice Rafael Moneo: … “ para que la obra de arquitectura responda adecuadamente al paso del tiempo, ha llevado a introducir los conceptos de flexibilidad y multifuncionalidad”. Por otra parte, los materiales de construcción nos indican “la ligazón con el lugar, la autenticidad del hábitat, nada más bello que lo que nos liga a la tierra y nada más atractivo que el trabajo artesanal con esos materiales” (Iñaki Ábalos).
Las casas se asemejan entre ellas, pero cada casa tiene un color propio , producto de ese difícil equilibrio entre el color de procedencia del padre y el color de procedencia de la madre. Los objetos del hogar tienen mucho que ver con la historia de la vida privada, que es la historia de la vida diaria, la historia que más interesa.