Cuando las palabras también preocupan

José Manuel Zúñiga Suescun

Publicado el 05/09/2026 a las 08:17

Hace un rato he escuchado en la radio las declaraciones del periodista de Televisión Española en Navarra que ayer fue increpado por varios asistentes a la manifestación celebrada ante el Ayuntamiento de Pamplona. No cabe otra postura que condenar rotundamente estos hechos. Ningún profesional debería ser increpado o intimidado por realizar su trabajo.

Sin embargo, escuchándole, una de sus reflexiones me ha producido cierta preocupación. Ha venido a decir que la gente debe entender que los profesionales de la comunicación no tienen por qué compartir la línea editorial del medio para el que trabajan. Y, efectivamente, es así.

Pero inmediatamente me ha surgido una pregunta: ¿qué quería decir exactamente? Porque podría interpretarse, aunque seguramente no fuera esa su intención, que el problema está en increpar a un periodista que no comparte la línea de su medio. ¿Y si la compartiera? ¿Sería entonces aceptable increparle? Estoy convencido de que no era eso lo que quería expresar, pero precisamente ahí está mi preocupación. Estamos alcanzando tal grado de polarización que incluso las palabras pueden acabar reflejando, involuntariamente, esa división entre unos y otros. Nadie debería ser increpado por hacer su trabajo ni por pensar de una manera diferente a la nuestra. Y quizá convendría recordarlo más a menudo, pensemos como pensemos.

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