Échame una mano
Publicado el 13/07/2026 a las 07:34
Así os digo. Pidiendo disculpas porque he perdido la cuenta de las veces que pido algo. Soy un señor mayor, lleno de cicatrices, y no lo digo con tristeza, sino constatando cómo es la vida. Un lugar inhóspito, simulador de felicidad, que está tan alta como la luna. Y aquí, en Pamplona, en Sanfermines, nadie mira por los demás y solo nos preocupamos de pasarlo bien. Sí, ya sé que exagero, pero es que ahí afuera no hay sombras para nadie. Y a quienes no se les queman las tierras les ocurre un terremoto; y, si no, unas guerras enquistadas e ignorantes al alto el fuego. Y no sigo la lista, que es tremenda: nadie de color azul y todos negros; en ese campo que se despuebla, en estas ciudades con gentes solas en cada esquina, en esos trabajos donde nadie te ayuda, en esas familias que no tienen claridad y son egoístas, en el barrio donde ya no se puede andar sola de noche, o solo, porque hasta a plena luz del día te pueden robar.
En fin, vecinos, ayuda pido para lo cotidiano. Una sonrisa al despertar, un saludo al encontrarnos con alguien, un “felices seáis” al despedirnos; o todos a una, que somos compañeros de trabajo.
Eso pido, a ti que me lees: que me eches una mano, mirándonos a los ojos, porque nuestros corazones contienen el amor y es bueno derramarlo.