Europa necesita una política preventiva común
Publicado el 03/07/2026 a las 07:25
Durante décadas, la Política Agraria Común (PAC) ha sido una de las herramientas más importantes de la Unión Europea. Nació para garantizar la producción de alimentos, sostener las rentas agrarias y mantener vivo el mundo rural. Gracias a ella, Europa ha sido capaz de asegurar su soberanía alimentaria y de sostener millones de empleos vinculados al territorio. Sin embargo, el siglo XXI nos enfrenta a un desafío diferente. El cambio climático está transformando nuestros paisajes, nuestras economías y nuestras formas de vida. Cada verano contemplamos con impotencia cómo miles de hectáreas arden en cuestión de horas, cómo desaparecen bosques centenarios, cómo se destruyen explotaciones agrícolas y ganaderas, cómo se degradan las cuencas hidrográficas y, en demasiadas ocasiones, cómo se pierden vidas humanas. Los incendios forestales ya no son una emergencia excepcional. Se han convertido en una amenaza estructural para Europa. Los datos son elocuentes. La superficie forestal quemada en Europa durante los últimos años refleja una tendencia preocupante. España, uno de los países más afectados por esta nueva realidad climática, acumula decenas de miles de hectáreas quemadas cada año. Detrás de cada hectárea calcinada no solo hay árboles. Hay biodiversidad perdida, emisiones de carbono liberadas a la atmósfera, erosión del suelo, deterioro de los recursos hídricos, daños económicos y, sobre todo, una enorme factura que acaba pagando toda la sociedad.
Ante esta realidad, debemos plantearnos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿tiene sentido seguir destinando la mayor parte de nuestros recursos a apagar incendios cuando sabemos que muchos de ellos podrían evitarse? Europa necesita dar un paso adelante. Así como la PAC fue la respuesta a los retos agrícolas del siglo XX, el siglo XXI exige la creación de una Política Preventiva Común (PPC), un gran pacto europeo para la prevención, la resiliencia territorial y la adaptación al cambio climático. La PPC no pretende sustituir a la PAC. Al contrario. Debe convertirse en su complemento natural. Si la PAC protege la producción, la PPC debe proteger el territorio que hace posible esa producción. La prevención debe dejar de considerarse un gasto para ser reconocida como una inversión estratégica. Sabemos que cada euro invertido en prevención genera retornos económicos, ambientales y sociales muy superiores a los costes de actuar únicamente cuando la emergencia ya se ha producido. Mientras el dinero destinado a la extinción desaparece con el último frente apagado, la inversión en prevención permanece en el territorio generando riqueza, empleo y seguridad.
La PPC podría impulsar programas permanentes de gestión forestal, mantenimiento de cortafuegos naturales, aprovechamiento sostenible de la biomasa, restauración de ecosistemas degradados, recuperación de humedales, protección de cuencas hidrográficas y desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza. Podría convertir la lucha contra el cambio climático en una gran oportunidad para revitalizar el medio rural. Porque la mejor política contra los incendios no empieza cuando despega un hidroavión. Empieza mucho antes. Empieza con montes gestionados, con ganadería extensiva, con agricultores activos, con cuadrillas forestales trabajando durante todo el año y con pueblos llenos de vida. La despoblación rural es también una causa silenciosa de los grandes incendios. Cuando desaparecen las personas, desaparece la gestión del territorio. Los campos se abandonan, la vegetación se acumula y el paisaje pierde la diversidad que históricamente actuaba como barrera natural frente al fuego. Por eso, la PPC debe ser también una política de empleo, de cohesión territorial y de justicia social.
Europa tiene la oportunidad de liderar una nueva visión. Una visión que entienda que la seguridad climática es tan importante como la seguridad energética o la seguridad alimentaria. Una visión que convierta la prevención en el eje central de las políticas públicas. La pregunta ya no es si podemos permitirnos invertir más en prevención. La verdadera pregunta es si podemos permitirnos seguir sin hacerlo. La PAC ayudó a alimentar Europa. La PPC puede ayudar a protegerla. Es hora de actuar antes de que el próximo incendio vuelva a recordarnos, una vez más, el enorme coste de llegar siempre demasiado tarde.