Escrivá de Balaguer: de Barbastro al mundo
Publicado el 27/06/2026 a las 08:46
Hace unos días, de sobremesa familiar en la Plaza del Mercado de Barbastro -al lado de donde nació y vivió trece años San Josemaría Escrivá de Balaguer-, me preguntaba: ¿cómo un hombre -sacerdote apasionado, cariñoso y pionero- puede haber influido tanto en mi vida?
Pensaba en mi abuela, lo mucho que le quería y su pequeño libro de Camino subrayado que conservo. Pensaba en mis padres y cómo se conocieron. Pensaba en mi colegio y en los cómics de él que tanto me gustaban. Pensaba en mi universidad, la cual fundó con la ayuda de tantos, como Ismael Sánchez Bella. Pensaba en su homilía en el campus y en la relevancia aún actual de sus palabras: “O sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca”.
Hoy, la iglesias se llenan un año más para recordarle. La clave de su influencia en mí y en tantas personas está en su humildad: “cultarme y desaparecer es lo mío, que solo Jesús se luzca”.
José María Maldonado Casado, Las Palmas de Gran Canaria