La felicidad estaba en Navarra, y nosotros en el aeropuerto
Publicado el 22/06/2026 a las 07:18
Según los datos oficiales del Gobierno de Navarra, Navarra superó por primera vez los 2 millones de turistas en 2025, alcanzando aproximadamente 2,03 millones de visitantes, un crecimiento cercano al 2,8% respecto a 2024. Y yo me pregunto, ¿en serio somos capaces de pasar cinco horas alrededor de una mesa hablando de todo aquello por lo que millones de personas deciden venir a Navarra y, aun así, seguir convencidos de que lo interesante está fuera? Lo curioso es que muchas veces no reconocemos el valor de esa experiencia hasta que nos la venden a 400 euros la noche con desayuno incluido.
Los sistemas suelen funcionar bien hasta que confunden el medio con el fin. Antes las vacaciones servían para descansar y acumular recuerdos. Ahora parece que sirven para demostrar que hemos estado de vacaciones. La diferencia es sutil, pero Instagram ha construido un imperio entero sobre ella.
Mientras tanto, en Tudela seguimos intentando encontrar sombra en las piscinas municipales. Una actividad que este verano exige más planificación que algunas operaciones militares. Hay quien asegura haber encontrado un trozo de césped libre. Personalmente, lo considero una leyenda urbana. Quizá todo esto responde a una realidad bastante simple. Cuando una sociedad convierte los privilegios en expectativas, la capacidad de sorprenderse se encarece. Lo que para nuestros padres era extraordinario se convierte en normal. Y lo que ayer parecía un lujo hoy apenas llama nuestra atención. Tal vez por eso Gilbert Keith Chesterton, escritor y pensador británico, escribió que “el verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos”. Y quizá la pregunta importante de este verano no sea dónde iremos. Quizá la pregunta sea otra: ¿Estamos viviendo mejor que nunca o simplemente necesitamos cada vez más para sentir la misma ilusión?
Elía Vallejo