La Habana no es Cádiz
Actualizado el 28/05/2026 a las 07:37
El verano suele traer, sobre todo en lugares de la costa, el son de las habaneras. Abundan los conciertos en que esas melodías alivian las noches de la canícula con su cadencia pausada que desprende melancolía. Una de las más celebradas, Habaneras de Cádiz, evoca el vínculo entre las dos ciudades que fueron durante siglos las puertas y los puertos que tantos españoles, peninsulares y cubanos, transitaban al cruzar el charco con su vida en la maleta. Ese querer hizo declamar a su autor que “La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz La Habana con más salero”… Pero aquel idilio acabó hace mucho tiempo, quizás desde aquel desastroso final de siglo, cuando los yanquis nos echaron de Cuba.
Hoy las dos ciudades apenas se reconocen. Mientras Cádiz presume de lustre en sus fachadas, convive con la alegría de sus plazas y el bullicio de las calles, y sueña cada tarde en la muralla del mar, La Habana se muere en sus calles apagadas, donde habita el miedo y la miseria, y crecen cada día las ganas de emigrar. Son ya 67 los años que un régimen, tan totalitario como corrupto, lleva haciendo de La Habana un lugar calamitoso. Por mucho que culpen de todos sus males al embargo, lo cierto es que están en manos de unos sátrapas que se escudan en el “Patria o muerte” para mantener sus privilegios. Y ahora, cuando están peor que nunca, de nuevo los yanquis quieren intervenir, sin que sepamos cómo ni para qué. Pero llegará el verano y volverá a sonar esa habanera que nos recuerda que nuestros pueblos siempre se pensaron hermanos, aunque hace mucho tiempo que Cádiz, con más salero, dejó de ser La Habana.