El paciente puede cuidarse exigiendo sus derechos
Publicado el 01/05/2026 a las 08:30
Visto el carrusel emergente reivindicativo, en materia administrativo-sanitaria, de los últimos tiempos en nuestra estimada comunidad, es preciso atisbar que el que fuera nuestro estandarte de oro ya fue, ya pasó. Dicho de otra forma y manera: ya no es.
Emulando a la pantera de Figueras, debemos decir, con el mismo aplomo con el que ella ejecuta sus lamentos vocales, que ahora, es urgente, ahora, introducir en el relato colectivo una arista perspectiva que nos permita vislumbrar el escenario completo. De no incluir dicho prisma, podríamos incurrir en un sesgo interpretativo y, por ende, estaríamos dejando fuera el que es el objetivo primero y último del sistema: éste no es otro que la tutela efectiva del paciente. Analizado el asunto, sólo falta implementar mecanismos de actuación que ayuden a paliar o resolver la situación. Para ello, se me ocurre uno que tal vez no sea menor: contemplar el ajuste administrativo-sanitario no como un gasto, sino como una inversión. E incentivar a quien corresponda a ejercerlo así y, por consiguiente, primar a quien así lo entienda y lo ejecute. Creo firmemente que este enfoque sería un modelo mucho más ajustado a derecho, tanto en cuanto al marco legislativo foral y estatal vigente. (Constitución Española - Art. 43 • Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común • Ley Foral 17/2010). Es por ello, una vez más, esencial la labor de divulgación y de adquisición colectiva del conocimiento en lo que a derechos del paciente se refiere.
Un servidor, con su humilde pluma, tendría por honrado su modesto propósito si al menos un ciudadano, al ser conocedor de sus derechos, se animase a exigirlos con el único fin de paliar cualquier dolencia que se encuentre en un estadio deficitario de atención, tanto a nivel clínico, como administrativo. Y por concluir, y emulando otra vez a la musa contemporánea, procedo y dicto sentencia: Nada es para siempre, a menos que se cuide. Y el paciente puede cuidarse, precisamente, exigiendo sus derechos. ¡Adelante!