El otro 14 de febrero
Publicado el 16/02/2026 a las 07:26
14 de febrero, día conocido por San Valentín: sabor a amor, a compromiso. Día de celebración, y no solo por lo puramente comercial ni por la espera de un detalle, un regalo o una sonrisa. Para muchas mujeres en el mundo, para mí también, es ese mismo día, pero con un añadido. Se celebra un nuevo aniversario de la incorporación de las mujeres al Opus Dei, allá por 1930. Un regalo cargado de felicidad, entrega y servicio a los demás.
En una sociedad como la actual, en la que la búsqueda de Dios queda al margen de nuestra vida profesional, social e incluso familiar… ese ha sido mi caso. Puedo decir que soy conversa. Educada y nacida en una familia cristiana, católica, de valores y tradición… pasados los años, me encontré ante una disyuntiva: quería ser yo misma, pero quería encontrar y conocer a Dios.
¿Dónde? - era mi pregunta -. Voy a misa, hago voluntariado; soy casada, mujer, con mi vida, mi profesión, mi forma de ser, mi carácter. Es decir: soy una persona normal, laica en el mundo. Mi meta era conocerle y tratarle. Compartiré que esta reflexión y búsqueda de Dios me llevó a pensar en la Iglesia Ortodoxa. Haciendo uso de mi profesión de periodista, entrevisté en profundidad a un Patriarca. Pero no fue un “chascar y listo”.
Como decía mi madre: “cuando se busca, se encuentra”. Y es así. Conocí el espíritu del Opus Dei. Todo me encajaba: la vida misma. No tenía que abandonar mi situación de mujer, familiar o profesional; no tenía que cambiar en nada. Soy yo misma, la de siempre, pero conociendo y tratando día a día a Dios. Y cuánto más lo trato, cuanta más formación adquiero, más lo quiero; más necesidad tengo de Él. Es lo que buscaba, lo que anhelaba: mujeres de vida contemplativa en el mundo. ¡Anda ya! Y lo bueno de todo es que se consigue. Somos muchas y todas distintas, pero con el mismo espíritu.