Qué es y qué no es la Navidad

Gerardo Castillo Ceballos

Publicado el 18/12/2025 a las 07:23

Para algunos, la Navidad es simplemente una fiesta popular tradicional y muy divertida. La celebran desconociendo su origen, su significado y su mensaje. Tampoco son  conscientes de que es el acontecimiento más importante y  trascendental  de la historia.

Además, se  limitan a la euforia pasajera de la fiesta,  sin experimentar la alegría profunda y duradera que procede de contemplar la  cercanía de Dios, que se nos ofrece como un Niño débil, vulnerable e indefenso,  que  irradia paz  y ternura.

Para  otros, la  Navidad es la fiesta de los regalos y, por ello, de las compras. Nuestra sociedad consumista utiliza durante esos días muchos recursos para incitar a la gente a comprar todo tipo de cosas. El principal es la televisión con una publicidad  machacona y  asfixiante.

La verdadera Navidad no es una  mera fiesta. Es una festividad.  A diferencia de la fiesta, la  festividad tiene una connotación religiosa. Toda festividad puede  incluir una fiesta, pero no toda fiesta es una  festividad. Por eso, la forma adecuada de felicitar a otros en ese tiempo no es “Felices fiestas”, sino ¡Feliz Navidad!

La gran verdad que dio origen a esta festividad es que Dios quiso compartir su vida con la nuestra. El sentido de la  Navidad  es recordar,  contemplar y vivir ese Misterio. Ello invita a acercarnos con fe y corazón sencillo al portal de Belén, como hicieron  los pastores que adoraron y socorrieron al Niño Dios. Y como hicieron también los Magos: tras recorrer muchos miles de kilómetros desorientados, su perseverancia fue   premiada con la ayuda de  una estrella.

De la misma manera que los Magos llevaron regalos al Niño nacido en una gruta fría de Belén, nosotros debemos regalar a los niños pobres de hoy  un techo para que no pasen frío  y  comida para mitigar su  hambre.  Así corresponderemos de  algún modo al  gran regalo que nos hizo Dios dándonos  a su propio Hijo  para redimirnos con una vida que  empezó en un pesebre y acabó en una Cruz.

Un cristiano es un  seguidor de Cristo que  tiende a vivir como El vivió. Por eso es incoherente dar la espalda de forma egoísta a quienes nos necesitan. La solidaridad de Dios con los hombres es el mejor argumento para la solidaridad y fraternidad entre los seres humanos. 

La Navidad puede y debe ser una llamada a vivir de manera más generosa, colaborando en crear una sociedad más fraterna y solidaria.

Este es el mensaje de la Navidad: hay que salir al encuentro de  Dios, en  vez de esperarlo pasivamente;  hay que cambiar el corazón, hacerse niños,  nacer de nuevo. Cristo nos invita a transformar nuestras vidas y a ser una luz en la oscuridad para quienes nos rodean. ¡Feliz Navidad!

Gerardo Castillo Ceballos. Doctor en Pedagogía.  Profesor emérito de la Universidad de Navarra

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora