Buscando tesoros
Publicado el 27/11/2025 a las 07:52
Paso mucho tiempo en la Biblioteca. Otros el tiempo lo pasan bien sea en casa, el trabajo, el bar, el frontón, el gimnasio, o el monte, que también. Y aunque todos estos sitios cumplen con lo que se desea, la biblioteca brinda mil puertas -por un decir, que son más- a todos ellos. Porque en cada libro se esconde un tesoro. Y yo aprendí a descubrirlos desde muy pequeño. No quiero con esto decir que los libros sustituyan a las vivencias en primera persona de una subida a un monte, por ejemplo, porque lo real es real, y subir a un monte aporta tantas cosas que, si no las vives, nunca alcanzarás la incalculable enseñanza que supone enfrentarse a lo desconocido y regresar. Aunque en los libros te lo cuenten. Y lo mismo pasa con todo; me emocionaré y lloraré con una bonita historia de amor, pero vivirla en primera persona, no tiene precio; De las batallas me haré una idea, pero no sufriré la innecesaria guerra; De la pobreza y de todo lo que emana de ella, Benito Pérez Galdós hace una semblanza que hiela, pero para saberlo de verdad, hay que vivirla y a nadie se lo deseo. Y seguiría, pero creo que ya nos hacemos todos una idea de lo que quiero decir. Y ahora que vivimos entre funestos nubarrones os pregunto: ¿Eran necesarios para saber que mejor se vive al sol? Yo creo que no. La humanidad tiene un largo recorrido y hemos estudiado muchas veces sus errores. Y ¿entonces? ¿Cómo es posible que sigamos tropezando en lo mismo? Andar es aprender. ¿Y qué se ha aprendido? ¿Que robar, que matar, que invadir, que aniquilar, que arrasar es bueno? ¿Que si puedo me aprovecho de mi fuerza? ¿Que si soy hombre desenvaino el alfanje y violo y mató a las de siempre? ¿Que exprimiré la Tierra hasta hacerla desaparecer?... Pues basta ya, os digo. Y trabajemos con denuedo juntos por un mundo más justo, o menos malo, dónde quepamos todos y sea sostenible. Ahora que, sorprendentemente, estamos más cerca de las estrellas, digo. Y así os lo digo, desde la Biblioteca.