La solución es enmendar, no discutir
Publicado el 26/11/2025 a las 07:32
Gran verdad es lo que proclamaban nuestros ancestros: “de sabios es reconocer el error y de necios perseverar en el error”. Parece ser que de un tiempo a esta parte, el deporte nacional es discutir en los temas comunes en lugar de averiguar dónde está el fallo, admitirlo e intentar solucionar el problema .
Como ejemplo, el desastre de la Dana. Los dos partidos mayoritarios se acusan mutuamente de no haberlo evitado, o al menos haber disminuido, los daños humanos y materiales. En cuanto pase un tiempo prudencial y hayan cambiado las tornas políticas, se dejará el asunto de lado porque aparecerán otros más inmediatos y que perjudiquen al adversario. Lo mismo ocurrirá con los incendios de los que poco se habla ya .
La labor más importante del servidor del estado , como se hacen llamar nuestros políticos, debería ser analizar las causas, proponer soluciones a largo y corto, valorar el coste y la duración de esas soluciones , y presentar en el congreso varias alternativas para evitar que vuelva a ocurrir la desgracia.
Los técnicos ( funcionarios o no) tienen mucho que decir en estas ocasiones. Todo el mundo sabemos que las instituciones públicas son lentas y en muchos casos la burocracia disminuye la reacción inmediata que es lo que requieren los grandes desastres cuya causa generalmente suele ser ajena lógicamente a la voluntad del responsable político, pero cuya solución suele estar en las manos de quien conoce a fondo las actuaciones que pueden paliar las desgracias que ocurren
En lugar de esto, nuestros partidos se insultan y ponen al contrario ante la opinión pública como un delincuente. Curiosamente, es una situación muy cómoda. Reñir es fácil, dialogar no ,pero que no justifica el sueldo y las prebendas que se les paga y además dan una imagen de país bananero. Nuestro vecino de abajo, Marruecos, está convirtiéndose en una competencia real y se beneficia de nuestro inmovilismo económico con unos presupuestos sin aprobar, una paralización legislativa por debilidad política y unas decisiones que en nada benefician a los ciudadanos que ven cada vez más cerca una crisis y cuyo adelanto está llegando a los jóvenes en forma de viviendas caras , salarios bajos , rigideces burocráticas a las empresas y precios disparados. Todos estos problemas requieren un acuerdo entre los partidos para que puedan ser resueltos a beneficio de todos.
La política se ha convertido en una riña de patio de colegio y los ciudadanos caemos en la trampa de estar con unos contra otros en vez de elegir en cada caso lo que realmente nos interesa y nos conviene, aunque realmente no nos lo ponen fácil.