Un baile de la Era bonito por su imperfección

Daniel de la Parte Rugama

Publicado el 05/10/2025 a las 08:23

El baile de la Era más bonito del mundo también fue el más atropellado, caótico y anárquico, pero su belleza popular, natural y espontánea lo hizo, a mis cincuentaipocos, el más poético y entrañable que jamás he visto. Y ocurrió en la calle del Carmen, en la peña El Bullicio, este viernes de San Fermín Txikito sobre las 11 de la noche. Me tocaba barra media hora después, a las 23.30, así que estaba yo haciendo tiempo cuando la txaranga de la peña, acompañada y dirigida por dos gaiteros, puso a la calle entera a bailar jotas, zortzikos, y, al final, llegó el baile de la Era. Inconfundible desde sus primeros compases, maravilloso.

Las parejas, emocionadas y sabedoras de que venía el baile más emblemático del folklore navarro, se fueron formando en un círculo indefinido, deforme; era una marabunta de parejas, músicos y observadores. Todo, en una calle lo suficientemente estrecha como para que los gaiteros se tuvieran que poner casi de perfil. Y comenzó la magia.

No se puede definir de otra manera, fue mágico. Caras de alegría, brazos en alto, saltos desacompasados, pañuelos al aire, explicaciones a grito pelao entre los que más sabían y los que menos: “Ahora viene la jota vieja”, “ahora el dentro pa fuera”, “ahora el fandango”. Sorpresa al encontrar espacio libre tras pasar por debajo de las otras parejas, gozando en el pasacalles final y explotando de alegría con los últimos compases. Éxtasis de risas, complicidad y comunidad.

Nadie bailó bien el baile de la Era, no se podía, pero se bailó desde las ganas de disfrutar, de aprender y enseñar, desde la no excelencia, desde lo arcaico del baile tribal alrededor del fuego de nuestros antepasados. Ahora los vientos del baile soplan con músicas donde el exhibicionismo individual es el rey. Donde bailar “mal” te condena a tener menos likes en las redes sociales, donde el miedo al ridículo nos paraliza socialmente.

Creo que lo que ocurrió a las puertas del Bullicio es algo que tenemos que poner en valor, proteger y cuidar de los que solo ven interés económico en todo. ¡Viva el disfrute! ¡Viva la no excelencia! ¡Viva la felicidad compartida!

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