Una vida en ruta
Publicado el 27/08/2025 a las 07:17
Desde que soy perfectamente autónomo, no he dejado de pagar impuestos de todo tipo. Y esto que muchos dirán, claro, no va de la mano de los buenos servicios que recibimos a cambio.
Y los envidiosos dirán, te fastidias, en su versión vulgar. Pero yo, apacible y sincero, quiero hacer notar esta cuestión. Gracias a nuestros impuestos, nuestro estado del bienestar florece. Lo que pasa es que lo mismo florece lo sostenible, como lo insostenible. Mismamente como cuando plantas césped y crecen malas hierbas.
Creo decisivo, para una eficiencia económica, que fugas de capital a bolsillos extraños, y malversación de caudales públicos, se corten de raíz. Digo. Como digo que la naturaleza resplandece. Y hago notar. En medio de la selva tropical no hay nada, salvo selva y su belleza. Y en la ciudad, a cuenta de malos políticos y gestores pésimos ¿qué tenemos?
La vida muchas veces no se entiende. Pero vivimos en 35 metros cuadrados, sin aire acondicionado, ni jardín, ni vistas al exterior. Y seguimos pagando por perpetuar un sistema que nos cruje, para que cuando vayamos al médico te digan que las listas de espera están cerradas.
Pues eso. ¡Ah! Y ayer nos quedamos sin agua caliente. Un lujo, la vida, de alta calidad. Y así os lo digo.