Escuchar lo que no se dice
Publicado el 06/08/2025 a las 08:02
“Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice”. Esta frase, atribuida a Peter Drucker, no solo es aguda, es urgente. En tiempos de sobreinformación, lo verdaderamente valioso ya no es solo lo que se expresa con palabras, sino lo que se oculta en los silencios, en los gestos, en las omisiones.
En el ámbito del liderazgo, esta capacidad es esencial. Un líder que no sabe leer el ambiente emocional de su equipo -que no percibe la incomodidad no verbal, el cansancio que no se menciona, la falta de sentido de pertenencia- está condenado a reaccionar tarde. Los equipos no se rompen por lo que se dice, sino por lo que se calla.
En política, la situación es parecida. Hay discursos que lo dicen todo, menos lo que realmente importa. Saber escuchar a una sociedad no es leer encuestas o repetir eslóganes, sino captar el hartazgo que no se expresa, el miedo que no se admite, la distancia creciente entre instituciones y ciudadanía. Lo no dicho es a menudo más revelador que el mejor eslogan.
Y a nivel social, la escucha profunda es un acto de justicia. Muchas veces, los más vulnerables no tienen espacio para expresarse. No porque no tengan nada que decir, sino porque nadie quiere o sabe escuchar. Por eso, “escuchar lo que no se dice” es también una postura ética frente al otro: implica detenerse, observar, dar lugar.
En una cultura que premia al que más habla, quizá la forma más revolucionaria de liderar, de hacer política y de convivir sea aprender a escuchar de verdad.
Marian Sainz Marqués, trabajadora social, experta en liderazgo y RRHH y directora de Amavir Oblatas