Se agota el suelo edificable de Pamplona y su comarca

Daniel Álvarez Malo

Publicado el 05/08/2025 a las 08:08

Hace un par de años nos sorprendió la noticia de este rotativo de que se acababa el suelo de Pamplona. Hasta hay planes para construir en el patio del Seminario, densificar el centro de Pamplona con plantas adicionales, completar las parcelas sueltas del Soto, Ripagaina, Arrosadía… Y si Pamplona está acabando su suelo, la mayoría de ayuntamientos de su continuo urbano está igual.

Esto no tiene precedentes en la historia de la Cuenca de Pamplona. Y lo malo es que nadie se atreve a abordar la situación dando con una solución que no sea un petacho y que resulte duradera. Estamos ante una situación como la del traje invisible del emperador, que era evidente que estaba desnudo y, por el miedo o lo que fuera, nadie se atrevía a admitir.

Hoy en la Cuenca se dan bastantes situaciones sin lógica alguna, como estar dos localidades solamente separadas por una rotonda, o que dos aceras de una misma calle pertenezcan a ayuntamientos distintos, que una parte de un edificio sea de un ayuntamiento y la otra, de otro. También está el caso de que el siguiente núcleo urbano esté unas decenas de metros más allá, como puede suceder con cualquier barrio.

Lo obvio de todo esto es que hay que fusionar ayuntamientos porque sin suelo suficiente no se puede tener una verdadera financiación para disponer de viviendas, servicios de calidad y cuentas saneadas. Se pueden hacer cálculos sobre cómo financiar los servicios, pero la única solución real y duradera es que Pamplona absorba su continuo urbano (y algo más allá) para poder expandirse y ser solvente.

Claro, también es posible asar a impuestos a la ciudadanía causando su fuga de la ciudad y empeorando el problema. Los pretextos que se ponen para no hacerse este tipo de uniones se hacen desde un punto de vista del miedo al cambio, habiendo sido positiva en todo sentido a lo largo de la historia la unión y absorción de ayuntamientos.

Discutiendo con gente de diferentes localidades, quienes estaban en contra de la idea me comentaban como pega principal de unirse a Pamplona el hecho de que les subirían los impuestos. Con las sinergias de la unión se podría llevar a cabo una bajada de impuestos que hiciera la unión atractiva a los bolsillos de la nueva ciudadanía de la Pamplona ampliada.

Este es el momento de fusionar municipios y tener un suelo más concentrado en un ayuntamiento o en pocos ayuntamientos para construir sin tantas trabas administrativas y, en consecuencia, abaratar la vivienda. Es tiempo de tener políticos con altura de miras que no piensen en su parcela de tierra tanto y miren por el bien común, como se hizo con la unión de los Burgos medievales de Pamplona.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora