Todo sigue igual
Publicado el 29/06/2025 a las 08:15
Es de sensibilización preocupante lo que en la Ribera navarra estamos sufriendo desde las vacunaciones contra el Covid 19. Es de imaginar que en el resto de España será igual, pero da mucho que pensar que, ante esta oleada de muerte, nadie diga nada ni haga nada. Todos sabemos que nacemos para algún día morir, es parte insalvable de esta nuestra vida de humanos. Este paso doloroso y incomprensible para aquellos que lo sufren se torna en angustioso y de alguna forma inaceptable desde la pandemia hasta ahora. Los artículos de los profesionales del sector, remarcando el incremento de fallecidos en un 30% desde la pandemia, dan mucho que pensar. Estamos viendo todos los días en la Ribera casos de fallecidos jóvenes por cáncer, ictus o trombos, algo antes a unos niveles muy bajos en comparación a los actuales. ¿Para cuándo las responsabilidades si las hay o las tiene que haber? En nombre de la vida, no se puede usar muerte y si ha sido así tendrá que haber responsabilidades civiles y penales. Parece que estamos en un silencio programado, algo que bajo nuestra ignorancia aceptamos pero que no debe ser así. Las autopsias actuales, con medios de exploración y análisis post morten, están silenciadas ante algo que necesitamos conocer. Las vacunas que nos inocularon, ¿tienen que ver en el aumento de fallecidos? Es así de simple y, si es así, ¿por qué? ¿Y cuáles? Son las responsabilidades de aquellas compañías que primero fabricaron y los organismos que permitieron esas inoculaciones. Ante todo, la triste, dañina experiencia del impresionante aumento de muertes de nuestros familiares y amigos jóvenes por infartos, cánceres de todo tipo, ictus y enfermedades y secuelas nunca vistas. La sociedad pide investigación y justicia para saber qué nos inocularon y cuáles pueden ser a largo plazo sus efectos colaterales.
Ángel Moracho Jiménez