Gracias, educadoras
Publicado el 29/06/2025 a las 08:16
Son las 9 de la mañana. Como cada día, me dispongo a dejar a mi hija en la escuela infantil. Tras cambiar sus zapatillas y dejar su chaqueta en la taquilla, nos acercamos al aula. Sus educadoras salen a recibirla con una sonrisa en la boca y le ofrecen sus brazos. No importa si esa noche han dormido mal, si les duele la garganta, si han discutido con su pareja o si están nerviosas esperando el resultado de una prueba médica. Ellas sonríen y acogen a mi hija, siempre, cada día.
Al ir a recogerla, me reciben con el mismo semblante, y me cuentan qué tal ha ido la jornada. Observo entonces a la pequeña. Me mira con gesto risueño, la noto tranquila, cómoda, está feliz. Salgo de la escuela pensando en la suerte que hemos tenido con estas educadoras, que han sido capaces de conseguir lo que pensábamos imposible al comenzar esta aventura: un “segundo hogar” para ella. Como maestra de Educación Primaria observo a diario la admirable labor de mis compañeras de Infantil, guiando el camino de personitas que cuando comienzan la etapa a veces apenas hablan. Es por eso que puedo puedo imaginar lo difícil que debe ser acompañar a criaturas todavía más pequeñas. Es su trabajo, sí, pero es de admirar. Hoy en día, vivimos a menudo enfocados en la queja. Las prisas y el estrés a veces nos impiden parar a reflexionar y valorar aquello que sí está bien. Así que hoy, al finalizar este camino, toca dar las gracias.
Gracias al equipo de la Escuela Infantil de Mendillorri y de Printzearen Harresi, y en especial a todas las educadoras que a lo largo de estos dos cursos han acompañado a nuestra hija. Según los expertos, las personas comienzan a formar recuerdos alrededor de los 3-4 años. Sin embargo, no tengan duda de que su cariño permanecerá siempre en su corazón y, por supuesto, en los nuestros. Eskerrik asko!
María Hualde