La pandemia de la corrupción
Publicado el 14/06/2025 a las 08:53
Independientemente de las consecuencias que el asunto de Santos Cerdán y sus colegas puede acarrear a la credibilidad del Partido Socialista hay que ampliar la mirada a todos los partidos, como decía Jesucristo, el que esté libre de culpa que tire la primera piedra (según los evangelios nadie osó arrojar y se fueron con la cabeza gacha).
Es por ello que los políticos han de llegar a un acuerdo para terminar con esta lacra que hace que los ciudadanos desconfíen de las instituciones. No es de recibo que las empresas y profesionales reciban sanciones por temas tan nimios como un ingreso fuera de plazo o una deducción dudosa en sus impuestos con el calificativo de “sanción grave” mientras los pagados por todos los contribuyentes se llevan el dinero de las contratas y actúan cual si fueran la familia Corleone.
En primer lugar, existen estas prácticas porque alguien las paga (recuérdese el caso de nuestro Juan Carlos y los países árabes con comisiones mal investigadas) la sanción a las empresas ha de ser ejemplar. Estas prácticas rompen con los derechos de la competencia y suponen un aliciente para estos pillos apandadores. Por otro lado, debe haber un acuerdo a nivel legislativo para no hablar en el Congreso de estos asuntos: han de ir por vía judicial y tendrán su recorrido.
La inspección de Hacienda ha de ser especialmente vigilante con aquellas empresas y políticos que se relacionen con las obras públicas o contratos con el Estado. En este sentido es importante que los políticos renuncien a su aforamiento para facilitar a las autoridades fiscales el control de sus patrimonios y gastos. Tenemos que tener en cuenta que esto es una pandemia y que se suele dar cuando los políticos llevan varios años en el poder y está claro que el poder corrompe, por ello sería una buena medida que los cargos públicos no pudieran durar más de 4 años. Realmente así se entendería que lo que hacen nuestros elegidos sea de verdad o de servicio al pueblo, como ellos proclaman.
Supongo que no harán caso a estos consejos porque ellos mandan, ellos cobran y solo piensan en usar el sillón que el otro deja vacío.
Fermín Torrens Alzu