Cinco años después...

Javier Carnicero Giménez de Azcárate

Publicado el 01/04/2025 a las 07:24

Se han cumplido cinco años desde la declaración del inconstitucional estado de alarma decretado con motivo de la pandemia por Covid-19. Conviene valorar las consecuencias que ha tenido la pandemia para nuestro sistema de salud y qué se puede hacer para mejorarlo. Cinco años después, no se ha creado la agencia de salud pública. Cinco años después seguimos sin una legislación sobre el ejercicio de la autoridad en caso de pandemia, que evite el bochorno de las sentencias del Tribunal Constitucional, el recurso al estado de excepción y que los tribunales deban tutelar a la autoridad gubernativa confirmando, por ejemplo, la obligación de uso de la mascarilla en lugares públicos. Cinco años después, todavía estamos padeciendo lo ocurrido entonces, porque, cinco años después, no se ha recuperado el normal funcionamiento del sistema de salud.

Las consecuencias de la pandemia para el sistema de salud de Navarra han sido muy graves. Según la estadística de gasto sanitario público, entre 2019 y 2022 -último dato disponible- el gasto en Navarra creció un 18,82% (un 22,8% en el conjunto del Sistema Nacional de Salud). Entre 2019 y noviembre de 2024 el número de personas en lista de espera quirúrgica ha crecido un 26,61% y el de personas en lista de espera de consultas externas un 46,20%. Desde luego la lista de espera no debe ser el único criterio para valorar el funcionamiento de un sistema de salud, pero no cabe duda de que la accesibilidad es uno de los indicadores clave de su calidad y una muestra de su deterioro.

Navarra es la comunidad con menos pólizas privadas de seguro de salud. Según la Fundación IDIS cuenta con esta cobertura el 11,2% de la población mientras que en el conjunto de España es el 25,9%. Sin embargo, según esa misma fundación, el número de personas que han contratado una póliza de seguro privado ha crecido en Navarra un 21,05% entre los años 2019 y 2023, último del que se dispone información. Aunque los datos de Navarra muestran una situación mejor, también son un preocupante indicio de deterioro de la equidad, que es uno de los criterios elementales para evaluar un sistema de salud.

El deterioro de la accesibilidad y de la equidad obligan a una profunda reforma, incluso transformación del sistema de salud, que debe enfocarse a la creación de valor para los pacientes, para los ciudadanos y para los contribuyentes. Los pacientes quieren que se les atienda bien y pronto; los ciudadanos quieren que los planes de prevención y promoción de la salud sean efectivos y accesibles; y los contribuyentes quieren que el sistema de salud sea sostenible. La creación de valor en el sistema de salud depende de la práctica clínica y de que esta se dirija a obtener los mejores resultados para cada paciente, teniendo en cuenta sus necesidades e inquietudes. Por eso es tan necesario involucrar a los profesionales y por eso es indispensable que su selección y promoción se basen en criterios de excelencia, y que su retribución esté fuertemente vinculada a su desempeño. También es imprescindible que la gestión económico-administrativa y logística del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea deje de ser una gestión burocrática y burocratizada, y se convierta en una gestión estratégica enfocada a la creación de valor.

El Departamento de Salud ha iniciado los trámites para la aprobación de una nueva Ley foral de salud, iniciativa que tiene un gran interés, sobre todo para los estudiosos y teóricos de los sistemas de salud. Sin embargo, los ciudadanos debemos preguntarnos si la nueva ley es necesaria y si tendrá utilidad para mejorar el trato que recibimos del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea. La aprobación de una ley por sí misma, por bien elaborada que esté, no supone mejora alguna de la calidad. El sistema de salud podrá mejorar en primer lugar si la ley proporciona a los gestores el marco jurídico necesario para su transformación; y en segundo lugar si los gestores aprovechan ese marco jurídico para emprender los cambios. El borrador de ley que se ha publicado no proporciona ese nuevo marco jurídico, porque se dispersa en un texto de 116 páginas DIN A4 sin concretar las disposiciones necesarias para la nueva gestión de profesionales y económico-financiera. Se trata de una ley cuya enumeración de principios rectores alcanza hasta la X. Es imposible que una ley tenga 25 principios rectores, porque eso quiere decir que no tiene ninguno.

La transformación del sistema de salud exige contar con los instrumentos de gestión necesarios y además conocimiento, estrategia y coraje. Supuestas estas tres cualidades de los gestores, se les debe apoyar con una ley de ordenación sanitaria que no legisle lo ya legislado y se centre en la transformación del sistema de salud.

Javier Carnicero Giménez de Azcárate, ex director del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea (entonces Servicio Regional de Salud).

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