¿Por qué no llaman a las cosas por su nombre?
Publicado el 16/03/2025 a las 08:15
Supongo que será una herencia franquista que se ha quedado anclada en la tercera capa de mi cerebro reptiliano pero cuando oigo a alguien decir un taco o una blasfemia recuerdo aquello de “¡te voy a lavar la boca con jabón!”, que nos decían a todos los que nacimos hasta algo entrada la década de los 70. Cela, que fue premio nobel de Literatura en los 80, afirmaba que los tacos, si estaban en su sitio, incluso eran buenos. Y mayormente estoy de acuerdo. Un buen taco, dicho a tiempo, estoy seguro que libera endorfinas, reduce la dopamina, aumenta el cortisol y todas esas cosas. Seguro.
Desde los años 90, en la tele, en el cine, en la radio, e incluso en las tribunas parlamentarias se pueden oír lo que antes se llamaban ‘palabras malsonantes’. Diría que a partir del 2000 a los tacos se le añadieron las blasfemias como palabras normalizadas. Ya nadie se ruboriza ni escandaliza.
Hace unos meses los medios descubren que un Ministro pagaba con dinero público a ‘una amiga’ o ‘una novia’. Y no. A las amigas o novias no se les paga, ni se les pone un piso en Chamberí, ni se les contrata en una empresa para que no vayan a trabajar.
¿Si el taco ya está normalizado, por qué ahora no llaman a las cosas por su nombre? El ministro pagaba a una prostituta, una meretriz, una cortesana, una pelandusca, una casquivana, una fulana (...). Vuelvan a leer de nuevo la lista de sinónimos. Verán como los hechos parecen un poco más graves. Pero verán también cómo al ya exMinistro no le pasa nada pero a ustedes, al menos, se les relajará la corteza cerebral. Seguro.