La religión y la escuela
Publicado el 04/02/2025 a las 07:22
Una vez más, reaparece una campaña en España por una escuela pública y laica, pidiendo expulsar la religión de la escuela. Los promotores de la campaña obvian el reconocimiento de la libertad religiosa en la Constitución española, que no habla de sociedad ni de estado laico, sino aconfesional. Un Estado aconfesional es aquel que no se adhiere y no reconoce como oficial ninguna religión en concreto, aunque puede tener acuerdos con instituciones religiosas, mientras que un estado laico significa que iglesias y estado están realmente separados y no es neutral (aconfesional), ya que debe ubicar a las creencias en el ámbito privado. En la actual Constitución española se reconoce la importancia del hecho religioso y las creencias, hasta el punto de que el Estado debe remover obstáculos para el ejercicio de esa libertad. También se reconoce la libertad de enseñanza, con el consiguiente derecho de los padres a elegir la formación moral y religiosa de sus hijos. Existe, por otra parte, una Ley Orgánica (L.O. 7/1980, de 5 de julio), donde se recoge el derecho a profesar o no una religión y a enseñarla en la escuela. Una escuela que aspira a la educación integral y total mencionada por la Constitución española no puede prescindir del sentido trascendente de la vida. La educación religiosa es una propuesta de humanización y de sentido global de la existencia que facilita la integración en nuestra historia y cultura, de profundas raíces cristianas. La formación religiosa no es un cuerpo extraño en el sistema escolar, añadido artificialmente a otras asignaturas. Siendo el objetivo fundamental de toda educación el pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos, no se puede excluir la dimensión religiosa, pues es connatural a la persona. La formación moral y religiosa católica no es un privilegio de los alumnos católicos, como actualmente se airea. Y esto vale para todos, no sólo para los alumnos católicos; también los no católicos pueden tener su propia formación religiosa si la religión o confesión a que pertenecen lo acuerdan con el Estado.
La asignatura de Religión, al proyectar luz sobre todas las áreas del pensamiento, da unidad a todo el desarrollo y maduración de la persona desde su libre adhesión a Dios y es fuente de valores, como el respeto del otro y la solidaridad. La clase de religión católica ayuda a conocer y comprender nuestra propia historia y cultura, que la “cultura de la cancelación” pretende hacer olvidar y borrar. Es lógico que los padres católicos pidan la clase de Religión para sus hijos, ya que es su derecho y su responsabilidad. La enseñanza de la religión con rigor académico responde a la necesidad más profunda y radical que tiene el ser humano: la búsqueda de la Verdad.