Traicionando, que es gerundio
Publicado el 13/10/2024 a las 08:48
Hoy intento ponerme en la piel de cualquier persona que ha sufrido en sus carnes o en la proximidad familiar los efectos del terrorismo, pero me es imposible. Toda la vida sufriendo el silencio, el ostracismo, el destierro en muchos de los casos, renunciando a la venganza, reprimiendo su dolor con resignación y confianza en la justicia y en el estado de derecho para que los asesinos salgan a la calle más pronto que tarde, jaleados como valientes héroes (nunca entendí qué tipo de valentía es esa de apretar un botón a distancia, accionar una bomba lapa o descerrajar un cargador sobre el cuerpo de seres inocentes, desarmados o con las manos atadas) mientras los cuerpos de los asesinados se descomponen en la paz de los cementerios.
Uno comprende la frustración de quienes recibieron la solidaridad, las promesas y la palabra dada por parte de aquellos que hoy les dejan miserablemente tirados. Traición y mercadeo se llama a esto, pero de los políticos que gobiernan o tiranizan nuestras vidas ya no nos extraña nada. Los trileros que mueven la bolita nos despistan y mienten continuamente, pero vemos que también engañan a quienes supuestamente son encargados de denunciar sus trucos y que no realizan su trabajo correctamente (ya están tardando en irse a su casa). Un puñado de votos valen más que miles de afectados por el terrorismo. Da igual como lo vendan, pero es la realidad en que vivimos. Y tragamos. Una vez más.
Pero hoy pienso también en el silencio de aquellos personajes que hace tiempo hacían declaraciones, acudían a concentraciones, manifestaciones, se mostraban indignados con los homenajes a terroristas, cercanos con las víctimas de esta lacra. Los hemos visto en Leiza, en Echarri Aranaz con manos blancas, arropando a las víctimas y sus familiares y compañeros. Los hemos visto llorar de dolor y hoy se me presenta la duda de si eran lágrimas sinceras o más bien de cocodrilo. ¡Qué pocos han levantado la voz para mostrar su desacuerdo! Y desde luego ni uno solo de los que hoy pululan en los círculos del poder. Me pregunto si a fecha de hoy todavía tendrán cuajo para aguantar la mirada de aquellos a quienes en otro tiempo abrazaban; seguramente sí, porque la cara de hormigón armado es requisito indispensable para ejercer y sobrevivir hoy en día en la actividad política
Porque hoy compadrean sin rubor con terroristas confesos o condenados, o sus conmilitones y el sentido común indica que no se puede estar a la vez con víctimas y verdugos. Muchas de estas personas siguen en la escena pública y no encuentro la causa de un cambio tan radical, salvo los dos principios básicos de los políticos mediocres: que donde manda patrón no manda marinero y que el que se mueve no sale en la foto. Y, sinceramente, creo que están muchísimo mejor viviendo a nuestra costa que en su propio curro de acuerdo a sus habilidades y capacidades.