Bienvenidos Juegos Paralímpicos 2024
Publicado el 26/08/2024 a las 07:16
Una vez pasada la resaca de las emociones olímpicas, el evento de este viaje de Olimpia a París vuelve a la capital francesa para la edición de los Juegos Paralímpicos del 28 de agosto al 8 de septiembre.
La primera reflexión de la cita paralímpica es la del valor de la participación, hasta ahora la principal vía simbólica por la que este acontecimiento se ha impuesto a la atención mundial. A diferencia de sus colegas olímpicos, en el caso de los atletas paralímpicos la victoria no es, de hecho, el logro de unos pocos; participar en las competiciones es ya un signo de éxito alcanzado sobre el propio destino adverso, ya sea genético o traumático. Los atletas paralímpicos son todos ganadores por derecho propio, y la victoria que algunos de ellos logran en las competiciones es una segunda victoria, que sirve para amplificar la primera.
Otra reflexión es que los atletas paralímpicos son cada vez más “atletas”, y será interesante al final del evento analizar los datos sobre las audiencias televisivas y las interacciones sociales para buscar la confirmación de esta tesis. Seguramente se ha ido produciendo una transformación radical que marca la creciente profesionalización de este mundo. También hay un mayor protagonismo social de cada vez más chicos y chicas que en pocos días serán protagonistas en París no sólo de los que ya tienen éxito y están consagrados.
Por supuesto, sigue habiendo obstáculos a esta normalización. Esto es también y sobre todo cierto en el caso del deporte paralímpico, que tiene en la complejidad de las numerosas categorías de competición, vinculadas a evaluaciones médicas precisas, un obstáculo para los espectadores. Familiarizarse con los múltiples tipos de discapacidad representados en el universo de las competiciones paralímpicas no es fácil ni inmediato, como tampoco lo es desarrollar una mirada no puramente compasiva hacia las múltiples formas en que la vida puede ser injusta, sino, por el contrario, apasionada por las múltiples maneras en que la mente y el cuerpo (en muchos casos, lo que queda del cuerpo) pueden generar y producir nuevas posibilidades como reacción a acontecimientos genéticos o traumáticos. Nada más que el deporte paralímpico expresa esta demostración manifiesta del cuerpo y la mente como posibilidad de un “más rápido, más alto, más fuerte - juntos”, y ésta es una de las razones de su atractivo.
La normalidad tiene esa pretensión, pasar desapercibida. Los más sanos y robustos de entre los discapacitados no pensarán en sí mismos como discapacitados excepto cuando sufran al menos un esguince de tobillo o un dolor de muelas. Por el contrario, en el caso de los paralímpicos, la discapacidad es la premisa común declarada. A priori, uno se pregunta: ¿sería capaz de practicar dignamente un deporte de competición si fuera discapacitado? Entonces uno mira y se pregunta cómo debe ser la vida y la competición si uno tiene una pierna o dos menos, si tiene una rodilla o la ingle amputada, y así sucesivamente para las manos, los brazos, los ojos, y si uno es discapacitado de nacimiento o debido a un acontecimiento posterior… Tan maltratada que se ha convertido en un lugar común, por lo tanto y en última instancia hasta vacía, la palabra “resiliencia” se redime y encuentra su verdadera razón de ser en los rostros, los cuerpos y las historias de los atletas paralímpicos. Muy refractarios a cualquier forma de pietismo, repelidos por el deseo hipócrita de señalarlos como modelos ante quién sabe quién, como si sus vidas sólo existieran en función de la “gente normal”, los deportistas paralímpicos son retratos de espléndidos seres humanos que conocen y experimentan la fatiga, incluso agónica, un poco mejor que algunos de nosotros.
Los Juegos Olímpicos son extraños. Uno ve la competición en las especialidades que más le apasionan, tanto si es un atleta en ejercicio como un espectador habitual. Pero uno observa con una dedicación aparentemente inexplicable una serie de competiciones en deportes de los que no sabe nada y que no le importarán en los próximos cuatro años. Los Juegos Paralímpicos son más emocionantes que los Olímpicos, que también tienen la ventaja de contar con campeones famosos y publicidad y récords. Se piensa en los Juegos Paralímpicos como un acontecimiento marcado por la discapacidad. La “discapacidad” es una capacidad diferente.