El silencio de los borregos
Publicado el 05/08/2024 a las 09:03
Parafraseando la famosa película y, no lo duden, con plena intención de la palabra usada. Imagino que muchos se sentirán ofendidos y, sinceramente, me alegro de ello en el sentido de haber llamado su atención.
Sigo viendo, con mucha pena, el devenir de esta Sociedad Navarra, en cuanto a la permisividad con que pasa por alto multitud de cuestiones que no debiera, desde cosas que, desgraciadamente, se toman como ¿anecdóticas? (insultos y vejaciones a corporaciones o personas concretas de ellas, si no son de la cuerda independentista y/o ¿progresista?) hasta acciones que desmontan el significado de Ser Humano (hacer desaparecer la placa conmemorativa de un asesinado por ETA o pintadas en las casas familiares de asesinados por esa banda terrorista), con todas las cuestiones intermedias que se quieran añadir entre estos supuestos extremos. Que tienen una multiplicidad de cuestiones a intercalar que darían para un grueso libro.
Estoy siempre observando los papeles de víctimas que se arrogan continuamente todos los que perfilan estas ideologías, pues quienes no las defendemos somos siempre unos retrógrados recalcitrantes sin derecho a expresarnos. Retrógrados que hacen que exista una democracia por la que ellos puedan expresarse sin miedo alguno y puedan avanzar en sus postulados, mientras, por su parte, plantean la censura total a cualesquiera que asome la cabeza. No creo que haga falta extenderme en ello con ejemplos. Solo hay que fijarse, por poner un ejemplo simple, en que pasando por alto el sentir de la mayoría social (hoy por hoy es así) te pueden castrar tus símbolos y enarbolarlos sin ningún problema. Pruebe cualquiera a hacer lo mismo con cualquiera de sus símbolos y observemos la respuesta.
Y lo de los símbolos y algaradas de todo tipo es “pecata minuta” comparado con el modo en que se van desarbolando, desde hace décadas, las bases de una sociedad plural, para dotar a su estrato del abono que haga crecer, sin pausa, su pradera ideológica. Y esta crece sin parar, pues vienen haciendo un constante trabajo de hormiguita que el resto social es incapaz de hacer. Ellos tienen las ideas muy claras (tendríamos que aprender mucho de ellos en ese contexto de trabajo velando por nuestras formas de pensar) y al resto le va mejor hablar solo en la barra del bar. Y eligiendo el bar. Viendo, con la copa en ristre, cómo sale oposición permanente a cualquier cosa que signifique una mejora para Navarra (ejemplos los que quieran), pues el modo en que se mira a otra Sociedad con envidia y se desea integrarse en ella, es cuando la propia ha dejado de tener ventajas. Y por ahí vamos avanzando hacia perderlas totalmente.
Y no tengo la menor duda de que lo van a conseguir. No solo por ese trabajo constante del cual observamos como recogen mucho más fruto (votaciones) ante nuestra vagancia (“no va conmigo”), sino por la pléyade de estúpidos arrogantes que nos dirigen que no quieren ver más allá de sus intereses partidistas, y hacen que esa mayoría social que he comentado antes se vaya disgregando por hastío. Cuando llegue el momento en que esos políticos vean peligrar su sustento, que llegará, los veremos clamar por una unidad social que (por favor, siempre por cauces legales), reclame su derecho a mantener sus convicciones. Y lo harán sin ruborizarse, cuando han sido la principal fuente potenciadora del descrédito social y del apoyo en bambalinas a unas ideas que dicen no compartir, con tal de obtener/mantener réditos políticos.
Y como sé que cada cual interpreta lo que lee en función de su modo de pensar, no me confundan con ideologías extremistas de cualquier signo, pues no las comparto ni compartiré. Es mi exclusiva opinión.