Sánchez-Maduro, Maduro-Sánchez

María Pilar Ripa San Miguel

Publicado el 03/08/2024 a las 08:28

Salvando las distancias… Aunque bien mirado, Sánchez con unos kilitos más y un buen bigotón físicamente no es tan diferente de Maduro. Para ambos dos la mejor manera de calificar a la oposición es de fascistas (fachosfera los llama Sánchez) y ultraderechistas. Lo que, según ellos, es suficiente para descalificarlos.

Las formas a la hora de expresarse cambian pero, ¡faltaría más!, Sánchez fue a un buen colegio y hasta tuvo la oportunidad de estudiar en el extranjero. No obstante no debía de ser el más listo de la clase cuando tuvo que recurrir a “un negro” para su tesis doctoral. Maduro sin embargo es un pobre pelele, como el dice, venido a más por obra y gracia del Comandante Chávez.

Ambos se rodean aduladores dispuestos a todo con tal de que el líder no caiga. Ya que si cae el líder caen ellos. Y todos ellos repiten como papagayos las consignas que en cada momento decide la cúpula.

Ambos han colonizado las instituciones del Estado como si fueran los dueños y no sus gestores y por eso utilizan sus recursos para uso personal. Tienen a su disposición a los Fiscales Generales del Estado, la Abogacía del Estado, el Tribunal Supremo, el CIS y, en el caso del Maduro, hasta al ejército.

En mi opinión, ambos roban a manos llenas. En el caso de Maduro es más que evidente. En el caso de Sánchez aprovechándose de sus muchos privilegios y prerrogativas que le corresponden por cargo pero haciendo de ellos un uso y abuso más que cuestionable.

Los dos mienten como bellacos y son capaces de afirmar una cosa y su contraría en cuestión de horas, ya que “sus principios” se pueden adaptar a sus circunstancias sin ningún problema. Pinocho a su lado no pasa de aprendiz. Nunca dan explicaciones ni hacen autocrítica. ¡Faltaría más! Y si alguien afea su conducta es un facha o “esa es su opinión”. ¿Quiénes es el pueblo para que ellos tengan que rendirle cuentas. ¿Tal vez quien les da de comer? Y bastante bien, por cierto.

Hablan de justicia social e igualdad pero todo lo que hacen es para igualarnos a todos por abajo. Prefieren una ciudadanía pobre y poco leída, es decir, manejable, que una que piensa y que nunca les votaría. Ellos ya se encargan de que “a los suyos” no les falte de nada. Se comen el pastel y reparten las migajas. ¡Cuánta magnanimidad!

La alternancia en el poder es buena y saludable. Unos aportan unas cosas al bien común y otros otras. La verdad es que si hubieran sido buenos presidentes no tendrían miedo a perder el poder. Una cosa hay que concederles: sin haber ganado unas elecciones se han erigido en vencedores. ¿Por qué tenemos que permitir que sigan insultando nuestra inteligencia semejantes personajes? ¡Viva Venezuela!.

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