Raimundo Lanas, el Ruiseñor Navarro
Publicado el 30/07/2024 a las 08:49
Leo en Diario de Navarra con el título “las fiestas no olvidan la jota Navarra” que la Peña Frontón de Tudela organiza todos los años un acto para rendir homenaje a la jota Navarra ante la estatua de Antonio Loperena en recuerdo a Raimundo Lanas , sita en la urbanización junto a la carretera de Corella, colocándole el pañuelo rojo (DN 26-VII-2024). Navarra en fiestas. Sin la jota la vida festiva de Navarra sería un error. En esta tierra amorosa, dura y acogedora la jota es un componente imprescindible. Como música popular, desciende al corazón y al alma de la gente, hace vibrar , emociona, conmueve, pone los cuerpos en carne de gallina y hace soltar lágrimas y gritos de emoción. En Murillo del Fruto nació el Ruiseñor Navarro, mote que Aragón le otorgó al genial jotero Raimundo Lanas. El ruiseñor es ave pequeña y muy canora, de dulce y concertada voz, de canto agradable y melodioso con pausas prodigiosas. Un cantar matizado, perfecto, denso, lineal y finísimo. El ruiseñor para vivir necesita agua, un huerto y un cerezo, su árbol preferido, donde encuentra su alimento preferido, los gusanos y las larvas . Canta sobre todo al amanecer, menos en las horas de sol y vuelve a cantar en el crepúsculo avanzado. El rasgo más típico de su canto es un silbido crescendo fuerte. Azorín, el genial escritor de Monóvar, se asombraba por los trinos que lanzaba Raimundo Lanas desde las primeras notas en sus actuaciones madrileñas. Raimundo Lanas sabía transmitir sus experiencias vividas a fondo, su propia historia. Representaba de forma real a los hombres sencillos, a las personas anónimas de carne y hueso . Su privilegiada garganta y maravillosa voz reproducían las palabras y expresiones que se empleaban en el lenguaje común, en el modo de hablar de la gente de su entorno, que no se sirve de palabras complicadas ni rebuscadas, porque en ese contexto natural y auténtico predomina la intuición sobre la erudición, lo vivo sobre lo figurado. De esta manera supo transferir sus experiencias, emociones y sentimientos, es decir, los eternos temas de la vida de los seres humanos . Maestro de todas las generaciones de joteros, ha sido uno de los grandes. Poseía un don del cielo. Sus jotas se han convertido en microhistoria de nuestra vida cotidiana, en esencia viva del pueblo . Bien se puede decir que por la jota se conoce al pueblo, que es historia más que naturaleza. Con la jota uno se aproxima al pasado, buscando lo invisible, lo que no está articulado. La jota nos socializa, nos hace más humanos. La voz es el mejor instrumento musical. La jota habla cuando estamos alegres y cuando estamos tristes. La jota llega más allá que la palabra.