¡A por la abuela!
Publicado el 11/07/2024 a las 07:41
Este 6 de julio, después de muchos años sin vivir el chupinazo en el centro, me convenció la cuadrilla a verlo en un sitio tranquilo, la Plaza del Castillo, según me dijeron, lleno de familias y niños.
Almorzamos en el barrio y cogiendo la villavesa nos presentamos en el centro. Mucha gente, pero daba gusto la vista, todos impolutos de blanco y rojo. Y nos acercamos a la plaza, serían las 11:30. Muchos espacios, y nos apalancamos en un lateral que apenas veíamos la pantalla. Contentísimas, con espacio para bailar y saltar.
Seguíamos con nuestro espacio vital, cuando cerca de menos diez, sin saber ni cómo, nos vimos rodeadas y apretadas por una marabunta de jóvenes regándonos a diestro y siniestro. Sin poderme mover, miraba al cielo con ansias de volar, cuando no sé ni cómo, empecé a oír “a por la abuela”. La abuela era yo. Me acribillaron regándome no sé ni con qué, y yo que iba divina como para las fotos, saqué el chubasquero de la mochila y me lo puse por la cabeza. Sus gritos eran mayores, seguían con su “a por la abuela”, y hasta debajo del chubasquero me metían sus botellas. Entré en pánico, no podía respirar, pensé que me iba a morir, hasta que sentí una mano que me agarraba fuerte y no sé ni cómo, a rastras me sacó del infierno, mientras seguía oyendo la frase “a por la abuela”. Me persiguieron hasta que se cansaron, y seguro que se pusieron a buscar a otra víctima de su mala educación. Creo que no respiré hasta sentir el aire sin gente. Toda yo era un desastre, había vuelto a la vida, pero os aseguro que no volveré a vivir otra experiencia igual. El acoso, la intimidación, el asedio y hostigamiento que sentí, me ha hecho encerrarme en mi casa para poderme sentir segura.
Nieves Loinaz Huarte