Carta de una persona sénior
Publicado el 10/07/2024 a las 07:47
Yo me acuso. Sí, me acuso de ser una persona “sénior”. Qué significa esta palabra, tener una edad, una experiencia de vida y un largo recorrido. Sin embargo, toda esa vida, todas las experiencias acumuladas, no sirven de nada cuando has llegado a una edad. Me explico: por causas accidentales mi coche se rompió. Hasta aquí todo normal. El coche no tiene reparación. Después de una vida trabajando, aunque con esfuerzo, puedo pensar en comprarme un sustituto. Y he aquí que comienza mi recorrido y mis anécdotas con la compra del sustituto. Elijo el coche que creo más conveniente, a su vez una forma de pago, y es aquí en este punto cuando empieza el problema para las personas que como yo son “sénior”.
Pago una cantidad al contado y otra parte por acogerme a los descuentos de la financiera lo derivo a cuatro años de financiación, pensando, y así lo he hecho, saber lo pagaré antes de tiempo. Todo ha ido bien hasta el momento de que el concesionario me ha comentado que en el apartado del prestatario tiene que firmar una persona allegada.
Entiendo muy bien las formas el lenguaje, pero no estoy conforme. Si por el contrario hemos trabajado años, tenemos ahorros, vendemos o tenemos en propiedad nuestras casas, me pregunto ¿por qué tienen que firmar como prestatario al lado de mi firma?
En este caso yo pago. Es indigno que nos traten como personas incapaces o dependientes y hacer firmar a nuestra familia. No tolero este trato por ser senior. ¿No opinan que tenía que ser lo contrario? Vale ya. Mi apoyo a todas las personas que se rebelan y luchan por la dignidad de las personas, por la libertad de hacer y expresar sus formas e ideas de vivir.