Cuando la muerte da vida
Publicado el 05/07/2024 a las 07:34
El dolor por el fallecimiento de un ser querido es tan intenso que resulta muy difícil el consuelo. Es un puñal tan afilado que penetra en todas las facetas del ser; en el ánimo, en los recuerdos, en la afectividad… en definitiva, en el alma. Es un dolor tan fuerte que el Sol no emite luz, las flores no tienen olores y el agua está seca. El laberinto del amargor no ofrece salida y el consuelo no asoma por ningún lado. Es la oscuridad absoluta, solo rota por lágrimas huérfanas.
En este difícil tránsito es una gloria encontrar algún sentido a tanto padecimiento; una puerta que se entreabre para ofrecer coherencia ante lo inevitable. En el Servicio de Medicina Intensiva de Osasunbidea (Servicio Navarro de Salud) funciona desde hace años la Coordinación de Trasplantes, capaz de revertir tanto dolor, con un equipo de grandes profesionales que trabajan para ofrecer un haz de luz y que el Sol vuelva a brillar, para que las flores nos satisfagan con sus aromas y para que el agua corra fresca y transparente por nuestras vidas.
Donar los órganos de nuestro ser querido para que otras personas puedan recuperar sus vidas es tan grande y tan maravilloso, que aquella daga afilada salta por los aires y los malos augurios se convierten en esperanza y en alegría. De verdad. Es así. No exageramos. Nuestro hermano está ahora más vivo que nunca, compartidos sus órganos con personas que los necesitaban y a quienes hoy deseamos una larga vida. Si alguien tiene dudas de lo que decimos, que tome nota de este teléfono -848 42 28 94- y encontrará a unos estupendos profesionales, con una humanidad, sensibilidad y unas ganas de ayudar tan grandes que las palabras se quedan huecas de sentido por su grandeza y generosidad. Ahí están, entre otros, los doctores José Roldán, Carmen Gil, Roberto Muñoz, Elisa Martínez o la enfermera Ana. Nuestra familia ha encontrado en la Coordinación de Trasplantes, en el servicio de Neurología y en la Unidad de Ictus el sentido a la vida partiendo de la muerte. Gracias, de todo corazón.