El verdadero respeto a los mayores
Publicado el 24/06/2024 a las 07:18
La generación de mi abuelo, notablemente distinta a la de mi padre, veía como la única respuesta compatible con el respeto ante la injusticia cometida por una persona mayor el silencio: “¡sí, señor!”. ¿Es esta la única respuesta posible o aceptable? ¿Es eso verdadero respeto? ¿No lo es más el responder a la injusticia con educación y desde la verdad? ¿No es acaso servilismo y un tradicionalismo frío y estéril el cerrar uno la boca ante las canas? Claro que, en este punto, el miedo a que se desdibujen las barreras y se pierda el respeto por completo puede llevar fácilmente a un “claro que sí, ante tus mayores a callar” que provenga más del despecho que del amor, y sea más reaccionario que justo. La respetuosísima resistencia al silencio, como remedio y elemento preventivo contra la impunidad, es un acto de amor y, aunque escueza, a la larga lo es de ascendiente y respeto. La tarea no es, por lo mismo, sencilla para los jóvenes, puesto que también en el silencio resignado, aunque frustrante a veces, se encuentra una suerte de comodidad pasiva, que le es negada a quien ve como deuda a la justicia enfrentar a sus propios errores a alguien de mayor edad. Y por eso mismo, debe remarcarse que no es este deber un salvoconducto para saltarse a la torera el respeto debido y dar rienda suelta al desquite, por abrir la veda a la frustración. Los jóvenes tenemos una responsabilidad hacia nuestros mayores, sí, pero no es la que algunos de ellos quieren endosarnos (la de callar). ¡Ya nos gustaría a nosotros! De modo que respeto, sí, y mayor al que hay. Pero desde la verdad y no desde el miedo. Es lo mínimo que les debemos a nuestros mayores.