Enriquecimiento personal
Publicado el 17/06/2024 a las 07:41
Parto de la premisa de que todo enriquecimiento es personal. Cuando hago el bien o ayudo a otra persona soy yo la que se enriquece, la que se siente bien por haber colaborado en la mejora del prójimo. Sé que el enriquecimiento al que se refieren los políticos es económico. Éste también es personal, porque en nuestro fuero interno si ayudamos a un familiar, un amigo, una persona influyente o adinerada, sabemos que en algún momento podrán devolvernos el favor. Ya lo dice el refrán: “El que regala bien vende si el que recibe lo entiende”. Ahí tenemos el caso de los ERE de Andalucía. Decían que utilizaban el dinero de los parados por el bien de la paz social, pero ese dinero no se utilizó para crear más puestos de trabajo o ayudar a los pobres de la región, sino que en la mayoría de los casos estaba destinado a afiliados del PSOE, miembros de la directiva, empresas afines al partido. Aunque Chavez y Griñán no se llevaran ese monto a casa en el bolsillo, miraban para otro lado ante un círculo corrupto que les permitía mantenerse en el poder y cobrar unas buenas pagas de dinero público mensualmente, costeadas con el dinero de todos y, que no hubieran cobrado de no haberse mantenido en el poder. Indirectamente se estaban enriqueciendo económicamente a través de una trama corrupta. Así que sí, ese dinero sí iba a sus bolsillos. Lo mismo puede decirse de los que participaron en el caso del 3% de Cataluña o los de la trama Púnica o Kichen en Madrid, Acuamed en Valencia, el caso Bárcenas, Koldo o Urdangarín y el tráfico de influencias. Mismo motivo por el que ahora investigan a Begoña Gómez: “La conseguidora de fondos” (como ella misma se denomina) esposa del presidente del Gobierno. Y además con dinero público, sufragado con nuestros impuestos, lo que debería ser mucho más transparente. No le niego la presunción de inocencia, pero sea condenada o no eso es, al menos, para mí, corrupción política. El mismo presidente que continuamente acusa a otros de corrupción no quiere dar explicaciones cuando se trata de lo que le toca más de cerca. A veces me pregunto si la ley de la malversación de bienes públicos que viene a decir que no hay malversación si no se da enriquecimiento personal no la promovió Sánchez pensando en su futuro personal a sabiendas de lo que tenía en casa. Si no es así, si se sabe limpio de polvo y paja, ¿a qué se refería cuando en la Junta Directiva que convocó después de perder las elecciones autonómicas dijo aquello de: “ ¡Vendrán a por mí! ¡Querrán meterme en la cárcel!!” ¿Por qué será? ¿Por qué tanto miedo? No me lo invento. Ahí está la hemeroteca. Me dio tanta pena. Casi lloro. ¿No tienen ustedes curiosidad? Yo mucha. ¿Y de saber que había en el móvil del presidente? Todavía más. Él, por si acaso, ya está buscando la manera de eternizarse en el poder y no tener que dar explicaciones. ¿Les suena? Pues eso.