Gratitud a Eduardo Ortiz de Landázuri
Publicado el 08/06/2024 a las 08:32
Días pasados, supimos que los restos del médico Eduardo Ortíz de Landázuri junto a los de su esposa Laura habían sido trasladados a la Clínica Universidad de Navarra.
A pesar del escaso interés que parece despertar en parte de nuestra sociedad la cuestión religiosa, sin embargo, me mueve considerar el compromiso de vida de Eduardo, por entender que descubre una forma ética de hacer y de estar con el enfermo claramente respetuosa con la dignidad humana. En mi opinión, su modo de acercarse, su preocupación al cuidar del enfermo destellaban la integridad de quien convertía la racional preocupación por las causas en semillas de inspiración de la actividad no racional del espíritu. A este respecto, uno de mis recuerdos, permanece fielmente ligado con una de las salidas de la Clínica del citado médico, quien acompañado del doctor Guisande, al percibir el fresco cierzo reinante en el exterior, su insistencia en abotonar el abrigo a su acompañante también traducía la fidelidad a una amistad, trabajada en el pasado en la Fundación Jiménez Díaz. Similares gestos considero que servían como fieles indicadores de que la actitud subyacente hacia los demás, lejos de mostrar un corte de carácter abstracto y general, tendía por naturaleza a resolverse y concretarse en compromiso práctico con el aquí y con el ahora. No quisiera finalizar sin destacar mi honda gratitud hacia su persona y su incomparable legado. Un legado que, según mi punto de vista, procuraba siempre seguir en la inseparable relación entre médico - enfermo las huellas de luz, procedentes del vuelo ascendente del espíritu.
Amelia Guisande González