San Isidro en Mélida

Pedro Pegenaute Garde

Publicado el 25/05/2024 a las 08:26

Pocos pueblos tan celebrantes como Mélida, el mío, del día de San Isidro, el 15 de mayo. De un lado, por los agricultores y, con ellos, por casi todos los demás, unos los agroganaderos, otros los amigos (no necesariamente del ramo) de todos ellos y, los más, los familiares. Allá, día grande por ello, y aunque ahora con menor asistencia y menores pompas, día de sencillas pero entrañables (y grandes por ello) celebraciones. De un lado, con Misa en nuestra iglesia de Santa María o La Asuncion y procesión con el Santo por las calles adyacentes, de la otra, con vermús y comidas (unas a nivel de cuadrillas en los pipotes y otras, las más, a partir de los “setenta”, en los propios domicilios o restaurant ad hoc). Y, por la tarde, ya todos más entonados, actos musicales y demás, mariachis incluidos, organizados por el ayuntamiento en la sociedad “San Isidro” (del Santo su nombre), propiedad de sus actuales socios y a la sazón, con propios recursos, mandada construir en la plaza de los Fueros por otros siete melideses e inaugurada en 1922, durante el reinado de Alfonso XIII “el africano”(1886-1931) y a punto de que se instaurara dentro del mismo el periodo conocido como el de la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) - durante el que, además de tantas actuaciones negativas en el orden partidario, el institucional y el municipal y el de las libertades (así, las adoptadas contra la libertad de prensa), tantas otras obras y realizaciones materiales y eficaces se llevaron a cabo (entre ellas el establecimiento de la Cía Telefónica el 19 de abril de 1924, la creación de Iberia el 28 de junio de 1927, la creación de Campsa, la puesta en marcha de la Confederación Hidrográfica del Ebro y otras confederaciones, etc)-. Que, con todo, no podrían impedir la pronta caída en 1931 de la monarquía y la proclamación de la segunda república. Un periodo, por cierto éste, y mírese que no ha habido tiempo para hacerlo, falto todavía de un estudio sereno, reflexivo y sobre todo desprejuzgado, equidistante de todos los bandos en liza o, si gusta más, de aquellos partidos, sindicatos y colectivos, la inmensa mayoría de ellos confrontados a diario de malas formas y con males artes y por lo mismo sin un ápice de responsabilidad para, en vez de ello, haber mirado por el bien y prosperidad de todos los españoles. Que no lo hicieron. Y ahí ha quedado escrito en la historia tamaño despropósito, que luego condujo a aquella suicida y atroz guerra civil del 36. Y, en fin, si escrito ello, y con ello, tantos episodios de buenas acciones pero al tiempo de las execrables cometidas por protagonistas de ambos bandos de aquella “fratricida guerra”(para no volver a repetirlas, dicho sea de paso pensando en la memoria de los tan olvidadizos dirigentes de partidos políticos actuales que, como si no); de otro lado, escritos han quedado así mismo los episodios de la vida del madrileño San Isidro(1082-1172), aquel labrador mozárabe rudo de formas sin duda pero llegado a Patrón de los labradores españoles. Y es mucho, sin duda, desde su posición de jornalero, al tiempo que a personaje canonizado y beatificado en el siglo XVI por su sentido católico de la vida y su humilde quehacer con el azadón, el arado de mano y guadaña y, al cabo, llegado a todo ello, por su sentido de la vida y sus obligaciones acordes a los de un hombre bueno, entregado a su familia y trabajo allá en el Mayrit mozárabe- más de más, dicen las crónicas, por su autoría de casi quinientos milagros-.

Una figura histórica aquel “Isydorus Agrícola”, digna de ser venerada como se merece el día 15 de cada mayo, al tiempo que recordada a lo largo del año. Cuando menos, tal piensan y han venido pensándolo a lo largo de casi cuatro siglos (además de en su pueblo, Madrid), entre otros muchos españoles, en el mío. Donde, desgraciadamente por su fallecimiento, no pudo celebrar este año ese día de San Isidro Labrador - y ¡con lo que le gustaba hacerlo!- Francisco Gorria Ferrer, otro labrador de pro y toda su vida un hombre bueno, ocupado en su familia y, por ende, cofrade de la Cofradía de Santiago (nuestro gran patrón y, junto a Santa Ana, referencia religiosa en la localidad), “Gorria”, aparte de buen jotero cuando se lo proponía, exjugador del Sporting melidés, gran aficionado a Osasuna y al Real Madrid. Amigo, buen amigo en nuestra cuadrilla. Pero, así, y todo, según todas las opiniones, el día de San Isidro Labrador en Mélida, de nuevo, otra jornada para recordarla entre las buenas.

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