Silencio y fortaleza

J. Francisco Landeo Agüero

Publicado el 07/05/2024 a las 07:36

Soy una persona introvertida y me enorgullezco de ello. A ver si nos queda claro de una vez, ser introvertido no es un defecto que deba ser solventado; es una parte intrínseca de tu personalidad que te brinda valiosas oportunidades de crecimiento y autodescubrimiento. Y ahora lo voy a demostrar.

En mis 17 años de vida (casi 18) nunca he sentido la ansiedad social o la debilidad que tanto se asocia a la gente de mi “categoría”. No tiene nada de malo ser introvertido, de hecho es un lujo al alcance de muy pocos. Y digo muy pocos porque hay gente en mi misma situación que ni siquiera han llegado a descubrir el verdadero “yo” que se esconde en su interior. ¿La causa de esto? La sociedad, sus estereotipos y sus conceptos erróneos sin cabida que nos hacen caer en una constante espiral donde la introversión es vista como mera debilidad, falta de confianza en uno mismo, timidez… Lo peor es que esto nos viene de serie; desde pequeños se nos ha impuesto este imperativo: “ser introvertido es un problema porque nos hace unos antisociales”. El hecho de tener preferencia por pasar más tiempo sólo, contigo mismo, no quiere decir que tengas miedo ante situaciones de interacción social. De hecho, yo lo veo más como una oportunidad para conocerse, por muy simple que suene. Es, sin duda, la mejor forma de introspección. El problema viene cuando vives en una sociedad donde la soledad, pero sobre todo el silencio, causan miedo, incomodidad, pánico, y por ello tendemos a rodearnos de situaciones donde no existe este silencio, donde discurren miles de voces sin cesar, pero nunca escuchamos la nuestra. Debemos ver las cosas de otra forma y darle una oportunidad a nuestro silencio y soledad. Ya lo dijo Pablo Motos: -“dale una oportunidad a tu silencio, no tengas miedo de las voces internas y si puedes, hazte amigo de esas voces porque son tu clara representación en estado puro, y las cosas más puras, ni se observan, ni se tocan, sino que se sienten”-.

Con todo esto, quiero hacer ver que no hay nada de malo en ser introvertido, te ayuda a alcanzar un equilibrio y a descubrir la belleza tanto del mundo que te rodea como la de tu propio mundo. Debemos aprender a apreciar a este tipo de personas con una manera de observar, analizar y entender el mundo distinta y que es de envidiar. Y contra los que opinan que los introvertidos somos débiles, yo les digo que no; no son conscientes de la fortaleza que guardan en su interior y que nos hace únicos en este mundo.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora