Lo que el espárrago de Navarra necesita recuperar
Publicado el 06/05/2024 a las 07:20
“El oro blanco que se recoge de noche y sabe a gloria” no es una frase mía, pero la asumo como consumidor, ya que como productor no puede estar más lejos de la realidad actual. El oro cotiza en máximos históricos, el espárrago se paga este año a unos precios mínimos.
Las administraciones públicas han apostado por la Ley de la Cadena Alimentaria, según la cual se debe retribuir al productor bajo el principio de que el precio sea superior al coste de producción. Compartimos plenamente este principio, pero la realidad es totalmente diferente: se sigue sin negociación entre productores e industria conservera y, por ello, sin establecer un precio que sea suficientemente remunerativo para el agricultor que ha plantado la esparraguera. Que el espárrago de Navarra tiene unas cualidades magníficas en la mesa no parece que genere ninguna duda; que consumido en fresco recién cocido y templados es un auténtico manjar, lo mismo que ocurre con el que se consume en conserva en cualquier momento del año. Sin embargo, algo falla para que, en el inicio de la campaña de recolección, muchos productores la afrontemos con desánimo. ¿Qué está pasando? Muy sencillo, lo de siempre: no existe negociación ni se tienen en cuenta los costes de producción, por lo que la industria conservera impone el precio que va a pagar.
¿Qué echamos de menos los productores de espárrago? En primer lugar, que no exista una negociación en una mesa entre representantes de productores y conserveros para determinar el precio y otras condiciones en la compraventa del espárrago con destino a conserva. Los jóvenes agricultores no llegamos a conocerlo, pero nuestros mayores nos recuerdan que durante muchos años existió el contrato “homólogo” de compraventa de espárragos con destino a conserva como forma de establecer un precio adecuado para ambas partes, contrato que se negociaba en la mesa del espárrago y se publicaba en el Boletín Oficial del Estado. Y esto es uno de los puntos que consideramos necesario y urgente: que el Gobierno de Navarra recupere su papel de mediador y convoque con urgencia a ambas partes para que negocien las condiciones de dicho contrato. Además, que se potencie en el mercado interior de la Unión Europea, el consumo, tanto de espárrago fresco como en conserva. Muchos productos agroalimentarios se benefician de esta promoción con fondos de Bruselas, es necesario que el espárrago se beneficie también de esta forma de potenciar su consumo. La preparación del espárrago blanco fresco sigue siendo la gran incógnita en buena parte de los hogares. Se deben realizar acciones formativas sobre cómo se pelan, se cuecen y se sirven en plato, como paso imprescindible para potenciar su consumo.
Tenemos la Denominación de Origen del Espárrago de Navarra que debe potenciarse aún más, tanto para controlar la calidad en la producción y la elaboración como para que este producto esté presente en cualquier acto comercial y gastronómico relevante. La Denominación es una herramienta en la que participamos productores y conserveros, y que financiamos también entre todos; pero los beneficios que reporta parece que solo alcanzan a una de las partes (la industrial) y deben ser para todos.
El espárrago sigue siendo un producto exquisito, en fresco y en conserva, y forma parte de la identidad agroalimentaria de Navarra. Pero tenemos que cuidarlo y potenciarlo entre todos.
Máximo López Caro, agricultor de Lazagurría.