Salud pública e Hispanidad

Ernesto Arellano Suberviola

Publicado el 27/04/2024 a las 08:28

Año 1524. Se tiene la primera noticia documentada del Hospital de Jesús en Ciudad de Méjico. ¿Quién lo fundó? Hernán Cortés. ¿Para quién? Para cualquier enfermo pobre, indio o español, sin ninguna distinción y sin ningún coste para él.

A ver, ¿que Hernán Cortés, el genocida-violador-destructor-traidor-sanguinario-fanático-tiránico-sediento de oro-ávido de poder y gloria, hizo un hospital para curar indios? Pues sí, y además… ¡era laico! Cedió parte de sus bienes y creó un patronato para que esto durara en el tiempo. De hecho, hoy sigue funcionando. 2024, exactamente quinientos años después. Nuestra madre fallece en el Virgen del Camino de Pamplona, entre las atenciones impecables de todo el equipo médico, de enfermería, de limpieza, celadores. Es de justicia, además de dar nuestro agradecimiento, establecer la relación entre todo ello. ¿Por qué? Porque lo que representa el Hospital de Navarra es exactamente lo mismo que el de Jesús: el impulso civilizatorio hispano-católico por ocuparse del cuerpo sufriente del enfermo, sea cual sea su condición o color de piel. Se atiende a todos y a costa de todos, representando un modelo de sociedad política en que lo más importante es la persona, su dignidad y no la velocidad a que es capaz de mover los euros, donde la comunidad está por encima de este individualismo atroz anglo-protestante que todo lo envuelve y lo corroe.

Si es usted hispanófobo, ha llegado hasta el fin de este texto y se siente enfermar, no se preocupe. Lo atenderán en un hospital de una sociedad católica, o lo que aún queda de ella. Y sin sacar la Visa. Eso, también, es la HispanoCatolicidad.

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